Las cartas mexicanas de William Burroughs / IV
Esta misiva a Allen Ginsberg parecería escrita por un enojón productor agrícola que quiere aleccionar a los indoctos que pretenden opinar sobre su situación y planes de granjero en Luisiana. Leyéndose fuera de contexto parecería nada tener que ver con las vacas sagradas de la beat generation.
Un primer fogonazo de epifanía colectiva sucedió cuatro años antes, cuando germinó una pequeña comuna en el departamento del 419 Oeste de la Calle 115 en Nueva York, donde se orquestó el primer encuentro entre Joan Vollmer y Bill Burroughs, urdido por el mismo Ginsberg secundado por Jack Kerouac, como narra García Robles en La bala perdida, atracción fatal que marcaría el sino literario del viejo Bill años después, en México. En tanto llegamos a ese episodio, saborea este preludio de su viaje a México, que revela planes y preocupaciones aparentemente ajenos a las letras. Ya veremos.
Las cartas de William S. Burroughs 1945-1959
editado y con una introducción de Oliver Harris
Penguin Books Traducción: Lorenza Sánchez Edición: zewx kevorkian
1949 (4 de 13 cartas)
A Allen Ginsberg 7 de febrero, 1949 (509 Wagner St. Algiers, La.)
Querido Allen,
Gracias por tu carta.
Evidentemente tienes un serio bloqueo mental en cuanto al tema de la agricultura. La simple falta de conocimiento no puede ser razón alguna por tu impresionante ignorancia referente a operaciones agrícolas. ¿Arruinado por una helada en enero en un área que produce dos cosechas completas por año, tres si es necesario? ¿Arruinado cuando nuestro principal cultivo -algodón- no crecerá en un mes más? ¿Arruinado cuando soy dueño de 50 acres de la mejor tierra en el Valle -cuyo valor es ahora de $400 por acre y los costos de la tierra están subiendo? No, no estamos arruinados. De hecho, la helada resultó ser para nuestro propio beneficio, debido a la reacción de alerta de mi socio, Kells. A la primera señal de drástica baja de temperatura, sin esperar a que diera la alerta el Servicio Meteorológico, que fue 12 horas tarde, reunió a un grupo de mojados, salió al terreno y cubrió (siguiendo técnicas de agricultura) 25 acres de plantas de jitomate (teníamos 50 acres de jitomates). Por lo que salvó de la helada 25 acres que serán tan valiosas o incluso más valiosas que los 50 acres completos, ya que fue uno de los pocos granjeros que actuó a tiempo y rescató su cultivo de jitomates. Los 25 acres que no pudo rescatar, los recuperaremos con el algodón- una de las cosechas que nos da más dinero. $200-$400 por acre. Nuestros 30 acres de zanahorias no fueron dañados. Al parecer hasta ahora somos los elegidos del Señor. Tendremos cerca de 150 acres para cultivar algodón.
Mi opinión acerca de Neal es casi idéntica con la de Lucien en deferencia a lo que tú piensas, yo nunca expuse el tema tan abruptamente. No estuvieron mucho tiempo aquí, y no tuve tiempo de hacer mayor cosa. Como dije, Neal había planeado volver a llenar sus bolsillos, pero cuando vio que no había entrada de dinero, se fue inmediatamente y actuó como si lo hubiera traído aquí con engaños y falsas pretensiones. No mostró ningún tipo de “carisma” o “gran naturaleza humana” cuando estuvo aquí.
Al y Helen (Hinckle) se han mudado a un departamento en la Avenida Explanada. Ambos tienen trabajos y al parecer les está yendo bien. Como sugeriste, puede que su estancia sea permanente aquí.
En cuanto a las intenciones de Luanne, casi no sé nada. Comentó que planeaba regresar a N.Y. con Jack. Pero algunos dijeron que nunca se separaría de Neal y Frisco. Así que eso es todo lo que sé.
Recibí una postal de Jack y Neal hoy. La dirección es 109 Liberty Street, Frisco.
Me da gusto escuchar que le va bien a Lucien. Salúdalo de mi parte. Parece que Huncke está pensando en considerar tu oferta. Aunque de seguro eso no implica que no trate de hacer más imposiciones cuando salga.
Estoy involucrado en dos demandas (1). Pero no me sacarán nada. Si es necesario saldré del estado.
Como siempre, Bill
P.D. Puede consolarte el hecho de que Neal no limita sus imposiciones a las “frutas arruinadas” o féminas enamoradas. Aparentemente cualquiera es buena. Creo que se ha deteriorado desde la última vez que lo vi en N.Y. Ni siquiera se molesta ya en ocultar sus maquinaciones. Tengo la impresión de que no tiene ninguna noción clara de cómo se muestra a otros. ¿Realmente pensará que la gente es tan tonta? Supongo que si.
(1) Una de ellas o ambas demandas probablemente tuvieron que ver con el “problema del arrendatario” mencionado en la siguiente carta del 15 de marzo, 1949.