Archivo para agosto, 2008

El sueño cibernético de Norbert Wiener

Posted in CIENCIA Y TECNOLOGÍA with tags , , , on agosto 30, 2008 by zewx

Estaba en uno de sus delirios creativos, y era tan intensa su costumbre de abstraerse, que su esposa le escribió ese día un papel recordándole que se habían cambiado de casa y de ciudad, para que no lo olvidara. Saliendo de su laboratorio, Norbert Wiener caminó como siempre hacia su antiguo domicilio, atareado en una obsesión cotidiana, cuando hubo de sacar el papel para garabatear su idea, que le desagradó tanto que arrugó y tiró el papel. Al llegar a su casa, vio y recordó que se habían mudado, pero no recordó el nuevo domicilio. Recordó el papel y quiso recogerlo. Una niña lo esperaba con el papel en la mano, y el sabio le dijo: “disculpe, ¿vería por aquí un papel tirado?”, a lo que la niña le respondió: “sí papá, mi mamá dijo que no lo olvidaras”. Así o más extraña puede ser la vida de un sabio, sobre todo en si se es el creador de la cibernética moderna y se es acosado por escabrosos problemas matemáticos. Esa tensión entre el nacimiento de una idea en su tránsito a convertirse en solución un acertijo científico, arremetió con especial furia en la sinapsis neuronal de este hombre, que nació en Suecia en 1894 y murió en plena década de los sesenta, en 1964.

La cibernética se refiere típicamente al estudio interdisciplinario y emplazamiento estratégico de procesos de control comunicativo, en sistemas complejos constituidos por los humanos, otros animales, las máquinas y el resto de la naturaleza viviente. Esta palabra, que en griego se refiere a mecanismos precisos de gobierno y control, fue utilizado por primera vez como referencia de ingeniería humana por Norbert Wiener, matemático del Instituto Tecnológico de Massachussets durante los primeros años de la segunda posguerra mundial. Wiener siempre fue una especie de niño prodigio, que se graduó en doctorado en matemáticas a la edad de 19 años.

Sus ecuaciones integrales y sus teoremas ergódicos dieron realidad a los principios de la cibernética en sistemas cerrados que funcionaban cíclicamente en un proceso de retroalimentación de la información, como algunas ametralladoras de gran precisión, al fin y al cabo estaba empezando la “guerra fría”.

Pero la cibernética entraña un riesgo difícil de ver por su mecanismo transparente, y es su aplicación al control político-social, y se asienta en espacios que sacrifican otras maneras de relacionarse con los mundos en que vivimos. Wiener pensó en un sistema que brindara la imagen de un intercambio comunicativo entre seres heterogéneos; al registrar con todo rigor, monitorear, leer e interpretar estos datos, y respondiéndose unos a otros, par reproducir, modificar, defender, resistir, penetrar o diluir las barreras entre unos y otros.

Cuando Wiener apreció que sus descubrimientos eran utilizados con fines bélicos, renunció para siempre a los acuerdos gubernamentales de apoyo a la ciencia, pero dejó una gran estela de conocimientos que toca ahora a los humanos darle un sentido… humano.

¿Control o caos?: el futuro es una moneda al aire

Posted in CIENCIA Y TECNOLOGÍA with tags , , , , , , , , , , , , on agosto 28, 2008 by zewx

Con todo ese ruido que hacen los medios y los gurús de la tecnocracia global para convencernos de no quedarnos atrás, para estar de lleno en la era digital, hacia la “civilización del conocimiento”, realmente queda poco espacio para la reflexión, quizá porque hemos perdido nuestra capacidad de asombro y sólo aguardamos a que nos alcance un destino cada vez más en poder de los grandes corporativos, como “nuestro” titán Teléfonos de México, parte de un consorcio extremadamente versátil y abarcador.

Pero precisamente porque la velocidad de los cambios nos invade en silencio, sin que apenas podamos advertirlo, varios de los más grandes innovadores de nuestro tiempo empiezan a preocuparse por el curso que está tomando esta revolución tecnológica sin control. Uno de los más preocupados ha sido William Joy, tanto, que publicó hace unos años un artículo de portada en la revista Wired, la prestigiosa revista ultra-tech, para advertirnos que “el futuro no nos necesita”.

Pero veamos esta cita que incluye en su artículo: “Puede argumentarse que la raza humana nunca sería lo suficientemente tonta para delegar todo el poder a las máquinas. Pero estamos sugiriendo, no que el género humano vaya a dar el poder voluntariamente a las máquinas, ni que las máquinas, voluntariamente, tomen el poder. Lo que estamos sugiriendo es que la raza humana podría permitirse fácilmente ponerse en una posición de tal dependencia en las máquinas, que no tendría otra elección práctica que aceptar todas las decisiones de las máquinas, mientras que la sociedad y los problemas que enfrenta son cada vez más complejos y las máquinas se tornan cada vez más inteligentes, la gente dejará que las máquinas tomen cada vez más decisiones por ellos, sencillamente porque las decisiones hechas por máquinas brindarán mejores resultados que las efectuadas por humanos.

“Eventualmente se alcanzará una etapa en que las decisiones necesarias para mantener funcionando el sistema serán tan complejas que los seres humanos serán incapaces de hacerlas inteligentemente. En esa etapa las máquinas tomarán un control efectivo. La gente no será capaz de simplemente apagar las máquinas porque será tan dependiente de ellas que apagarlas equivaldría a un suicidio”.

Esta cita no proviene de un preocupado científico arrepentido, sino del más famoso luddista de nuestros tiempos, nada menos que el Unabomber. Pero lo más sorprendente es que el pensamiento de este hombre ha impresionado profundamente a Bill Joy, uno de los fundadores de Sun Microsystems y de los lenguajes Java y Jini.

Para él las coordenadas del peligro se ubican entre tres tendencias tecnológicas en pleno crecimiento: la robótica, la ingeniería genética y la nanotecnología, que prometen transformar radicalmente nuestros conceptos más básicos de la vida y el universo, con la posibilidad de transportarnos hacia el “dominio” extraordinario del universo físico, como lo dibujaron hace casi un siglo Einstein, Heisenberg, Bohr, Gödel, Planck, Cantor, Schrödinger. Sin embargo, estas tecnologías contienen el germen del desastre, en tanto que presuponen la autorréplica de organismos creados artificialmente. La autorréplica sin control en estas nuevas tecnologías conlleva un riesgo formidable: un daño sustancial al mundo físico.

Estas tecnologías son tan poderosas que pueden propagar una nueva clase de accidentes y abusos, los cuales están en las manos de individuos o pequeños grupos, y para utilizarlas maliciosamente no se necesitan materias primas raras como el plutonio sino, simplemente, tener el conocimiento.

Joy reflexiona que durante épocas la ley de Moore se ha mantenido correctamente, al predecir una tasa exponencial en el mejoramiento de la tecnología de los microprocesadores. “Hasta hace un año creí que el grado de avances predicho por la ley de Moore continuaría sólo hasta el año 2010 aproximadamente, cuando llegaran a alcanzarse algunos límites físicos. No era tan obvio para mí que una nueva tecnología llegara a tiempo para continuar en este curso. Pero debido al rápido y radical progreso en la electrónica molecular –en la cual átomos individuales y moléculas sustituyen a los transistores– y tecnologías relacionadas en una nanoescala, estaríamos en la posición de alcanzar y hasta exceder el nivel de progreso de la ley de Moore por otros treinta años.

Para el año 2030 seremos capaces de construir máquinas, en grandes cantidades, un millón de veces más poderosas que las actuales computadoras personales. Mientras que este enorme poder de cómputo es combinado con los avances manipuladores de las ciencias físicas y el nuevo, profundo entendimiento de la genética, un enorme poder de transformación estará en manos de los científicos y sus patrones. Estas combinaciones abren la oportunidad para rediseñar completamente el mundo, para bien o para mal: el proceso de réplica y evolución que ha sido confinado al mundo natural, está cerca de alcanzar los territorios de la aventura humana”.

La humanidad ha tenido dos sueños referentes a la robótica:

Que las máquinas inteligentes puedan hacer el trabajo por nosotros, permitiéndonos vivir en la comodidad y el ocio.

Que reemplacemos gradualmente nuestros seres por nuestra tecnología robótica, alcanzando casi la inmortalidad, al poder descargar nuestra conciencia.

¿Qué tan pronto podría construirse un robot inteligente? Los próximos avances en poder de cómputo pueden hacer esto posible para el año 2030. Una vez que exista un robot inteligente, tomará sólo un pequeño paso para llegar a una nueva especie, el robot, que tendrá la inteligencia de hacer copias evolucionadas de sí mismo.

En sus reflexiones, Bill Joy plantea lo siguiente: “gran parte de mi trabajo en los últimos 25 años ha sido en redes de cómputo, donde el envío y recepción de mensajes crea la oportunidad para la autorréplica fuera de control. Pero mientras que la réplica en una computadora o en una red de ellas puede resultar anodina, como la pérdida de información o la caída de una red, una autorréplica sin control en las robótica, nanotecnología e ingeniería genética podría acarrear consecuencias con graves daños al mundo físico.

En 1959 en un discurso memorable, el premio Nobel de física, Richard Feynman, y que más tarde fue publicado con el título: Hay suficiente espacio en el fondo, pregonó las maravillas de un mundo futuro abundante para todos, y 25 años después estas mismas visiones supertecnológicas de una naturaleza reinventada por el hombre fueron expuestas por Eric Drexler en su libro Motores de la creación, en el que describe bellamente la manera en que la manipulación molecular y atómica de la materia resolvería un utópico futuro de plenitud, planteando a su vez que casi todo padecimiento humano o problema físico será atendido por medio de la nanotecnología y la inteligencia artificial. En un libro posterior (Unbounding the future: the nanotechnology revolution), el propio Drexler imagina algunas de las innovaciones que implicará el desarrollo de esta tecnología, con énfasis en la producción de ensambladores a nivel molecular, auténtica caja de Pandora a la vista. Estos ensambladores moleculares trabajarían con una cantidad increíblemente baja y barata de energía solar y Drexler no duda en que serán la clave para: curar el cáncer y otras enfermedades comunes como la gripa, rdeforzando el sistema inmunológico humano; emprender una limpieza completa del medio ambiente; supercomputadoras de bolsillo ridículamente baratas, ya hasta la “restauración” de especies vegetales y animales extintas. Las más aventuradas películas de ciencia-ficción se quedarían cortas.

A simple vista puede verse en la nanotecnología la piedra filosofal soñada por los alquimistas, y Bill Joy se consideraba un entusiasta y después evangelista de la “buena nueva”, dedicándose a difundir sus principios y avances, por lo cual muchos de los problemas actuales se verían con otra luz, optimista y relajada, y así lo expresó en una conferencia en 1989: “sencillamente dediquémonos a hacer nuestra ciencia y no nos preocupemos de los problemas éticos”. Su visión cambiaría diametralmente, como veremos más adelante, pero primero examinemos el pensamiento de otro apologista de la libertad tecnológica y científica, Kevin Kelly, editor de la revista Wired y autor de varios libros, entre ellos Out of control. The new biology of machines, social systems, and economic world (1994), cuya importancia reside en la reflexión acerca de dos maneras de ver el universo: el control o la falta de éste, pronunciándose entre líneas por la primera.

En su libro Kelly acuña una serie de términos conceptuales que tratan de explicar la nueva naturaleza y dinámica de los universos creados por la ciencia y la tecnología en una suerte de co-evolución, en la que se fusionan los ámbitos de lo natural y lo social. A través de su maravilloso compendio reseña los más trascendentales descubrimientos y nuevos conocimientos que desde los años 70 del siglo pasado están conformando la plataforma de la más formidable transformación del planeta, la vida que contiene y, sobre todo, la cultura de sus habitantes inteligentes.

Para expresar sus conclusiones, Kelly inscribe las “Nueve reglas de Dios”, a partir de una pregunta: ¿cómo crear algo de la nada? Y reflexiona: “Aunque la naturaleza conoce estos trucos , no hemos aprendido mucho con sólo observarla. Hemos aprendido más de nuestras fallas en la creación de complejidad y al combinar estas lecciones con pequeños éxitos en la imitación y entendimiento de los sistemas naturales. Por eso, desde las fronteras de las ciencias del cómputo y los extremos de la investigación biológica y los extraños rincones de la experimentación interdisciplinaria, he conjuntado las Nueve Leyes de Dios, la incubación de algo, desde la nada:

  • Distribuir el ser
  • Controlar desde abajo
  • Cultivar los crecientes retornos
  • Crecimiento en fragmentación
  • Maximizar las periferias
  • Enaltecer los errores
  • No buscar lo óptimo; fijar múltiples metas
  • Buscar el desequilibrio persistente
  • El cambio se cambia a sí mismo

“Estas nueves leyes son los principios organizativos que pueden encontrarse en los sistemas operativos, tan diversos como la evolución biológica y en el popular juego electrónico SimCity”.

Encuentro de cultura y medios por el X Aniversario de Canal 22. CONACULTA México/ Partes 9-12 de 18

Posted in CULTURA with tags , , , on agosto 25, 2008 by zewx

Aquí les dejo otros cuatro fragmentos de este importante serie de reflexiones y diálogos sobre cultura y medios, que difunde el Canal 22 en mayo de 2007 con motivo de su décimo aniversario.

Presenta Jorge Volpi, Director General de Canal 22. Conferencia magistral que da apertura al Encuentro, dictada por el doctor Néstor García Canclini, Académico especialista en medios.

¿Sesudas disertaciones… o chorizo institucional con queso demagógico y salsa políticamente correcta? Lo cierto es que las políticas culturales en nuestro país están en el armario de los trebejos. Es un trajecito que se desempolva para los discursos. Tu opinión es la que cuenta.

Parte 9

Parte 10

Parte 11

Parte 12

Los pequeños juguetes de Dios. Confesiones de un artista del cut & paste

Posted in ARTE with tags , , , , , , , , , on agosto 23, 2008 by zewx

Por William Gibson

(Publicado en Wired 13.07)

Traducción: zewx k.

Cuando tenía 13 años, en 1981, subrepticiamente adquirí una antología de escritura beat –presintiendo, correctamente, que mi madre no lo aprobaría.

Inmediatamente, y para mi fastuosa excitación, descubrí a Allen Ginsberg, Jack Kerouac y un William S. Burroughs –autor de algo llamado El almuerzo desnudo (Naked Lunch), en extractos en toda su coruscante brillantez.

Burroughs era entonces el más radical hombre de letras que el mundo podía ofrecer, y en mi opinión, aún mantiene ese título. Nada, en toda mi experiencia en literatura desde entonces, ha sido tan destacadopara mí, y nada nunca ha tenido un efecto tan fuerte en mi sentido de las amplísimas posibilidades de escribir.

Más tarde, en un intento por entender este impacto, descubrí que Burroughs incorporó trozos de textos de otros autores en su trabajo , una acción que sabia que mis maestros llamarían plagio. Algunos de estos préstamos fueron retomados de la ciencia ficción norteamericana de los años 40 y 50, agregando para mi un impacto secundario de reconocimiento.

Para entonces supe que este “método cut-up”, como lo llamaba Burroughs, era central para lo que sea que creyera estar haciendo, y que él, literalmente, atribuía a algo cercano a la magia. Cuando escribió acerca de su proceso, se erizaron mis cabellos de la nuca, por el grado de mi excitación. Experimentación con cinta de audio lo inspiró en una vena similar: como “el juguetito de Dios”, bautizó su amigo Brion Gysin a su máquina de doble carrete.

Samplear a Burroughs fue interrogar al universo con tijeras y pegamento, y el menos imitativo de los autores no era plagiario alguno.

Unos veinte años después, cuando nuestros senderos finalmente se cruzaron . le pegunté a Burroughs por qué no escribía aún en una computadora. “¿Para qué quiero una computadora?”, preguntó, con evidente desagrado. “Tengo una máquina de escribir”.

Pero yo ya sabía que el procesamiento de textos era otro juguetito de Dios, y que las tijeras y el pegamento siempre estarían allí para mí, en el escritorio de mi Apple IIc. Los métodos de Burroughs, que funcionaron también para Picasso, Duchamp, y Godard, fueron construidosdentro de la tecnología a través de la cual hoy compongo mis propias narrativas. Todo lo que escribí, creo instintivamente, fue en cierta medida collage. Significando, en última instancia, que pareciera materia de datos adyacentes.

De ahí en adelante, explorando posibilidades de (el llamado) ciberespacio., yo vierto mis narrativas con referencias de una especie de collage: la Inteligencia artificial en Count Zero, que emula Joseph Cornell, el ensamble ambientalconstruido en el Bay Bridge en Virtual Light.

Mientras tanto, a principios de los años 70 en Jamaica, King Tubby y Lee “Scratch” Perry, grandes visionarios, estuvieron deconstruyendo música grabada. Utilizando equipo asombrosamente primitivo de al era predigital, crearon lo que dieron en llamar “versiones”. La naturaleza recombinante de sus medios de producción se dispersó rápidamente entre djs de Nueva York y Londres.

Nuestra cultura no se preocupa más por el uso de palabras como apropiación o préstamo para describir esas actividades. Pero las audiencias de hoy no escuchan para nada –están participando. De hecho el termino “audiencia” es tan anticuado, como el término disco, uno pasivo arcaico, el otro físicamente arcaico. El disco, no el remix, es la anomalía actualmente. El remix es la verdadera naturaleza de lo digital.

Hoy en día, proceso un interminable, recombinante y fundamentalmente social, genera incontables horas de producto creativo (¿otro término anticuado?) creatividad productiva. Decir que esto pone en riesgo a la industria discográfica, es sencillamente cómico. Esta industria, aunque tal vez no lo sepa aún, se ha ido por el mismo camino del disco. En cambio, la materia recombinante (el bootleg, el remix, el mash-up) se ha convertido en el característico pivote en el cambio entre dos siglos.

Vivimos en una peculiar coyuntura, en la cual el disco (cd, acetato, dat, etcétera) –un objeto– y el recombinante digital (un proceso) coexisten aún, aunque brevemente. Pero parece haber pocas dudas de la dirección de este desarrollo. El recombinante se manifiestaen formas tan diversas como la novela gráfica de Alan Moore, The League of extraordinary Gentleman, cuya trama se genera a partir de motores de videojuegos (Quake, Doom, Halo), remixes de la librería entera de Dean Scream metastasiada; la distorsión de géneros por las hordas de la ficción de fans, de los universos de Star Trek o Buffy o (más satisfactorio aún), los dos al mismo tiempo, la edición menos JarJar (uff, intraducible) de Phantom (el sonido de una audiencia votando con sus dedos), híbridos de marcas de zapatos deportivos, alegres y transgresivos saltos de logo, y productos como figuras de Kubrick, esos coleccionables japoneses engañosos, que enmascaran unidades corporativas que, sin embargo, son rescatados del anonimato mediante la aplicación de una deliberadamente agresiva chamba de pintura “personal”.

Se legisla eventualmente sobre nuevas tecnologías. Emergen y nos precipitamos detrás, cualesquiera sean los vórtices de cambio que generen. Legislamos después del hecho en un juego perpetuo de alcanzar, lo mejor que podemos, mientras que nuestras nuevas tecnologías nos redefinen –tan segura y quizá terriblemente como hemos sido redefinidos por la transmisión televisiva.

“¿Quién es dueño de las palabras?”, preguntaba una desmembrada pero muy persistente voz a través de gran parte de la obra de Burroughs. ¿A quién le pertenecen ahora? ¿A quién le pertenece la música y toda nuestra cultura?

A nosotros, a todos nosotros.

Pero no todos entre nosotros lo saben –aún.

El latido del remix / Reinventar el original: arte o plagio

Posted in MÚSICA with tags , , , , , on agosto 21, 2008 by zewx

La mutación del dicho popular “las ideas vuelan” en un paradigma radical e irreversible ya está haciendo caducas muchas de las concepciones clásicas del autor, su obra y las representaciones económicas y jurídicas de ambos, en proceso de transformación total, motorizado con la revolución digital del arte y su catalizador: internet.

La pulverización del intertexto en la red como lo representa el bloggismo y la decadencia del autor, entroniza a Burroughs como el alquimista del cut-and-paste y gurú de la estética del azar inspirado y chamán de la personalidad cuántica del subtexto. La tecnología digital y su cultura hiperkinésica legitiman y confirman el imperio de la interzona, en su habitus y su pathos la estética del “plagio” se vuelve técnica y ciencia. El hoy tan común remake del remake y la interpolación perpetua en el cine; el collage en la plástica, la intervención y el performance en lo escénico con sus batallones de arquetipos; las codificaciones técnicas en la poesía dada y el automatismo onírico surrealista; la exuberante diversidad de procesos re-creativos en la música electrónica y en general en las artes digitales, con recursos y expresiones como el remix, versus, mash-up, bootleg y demás bichos binarios que intervienen en la banda sonora de un almuerzo desnudo de áurea gastronomía compuesta de bacterias, agentes que desmantelan y transforman la arquitectura del autor y su obra, e infectan su contenido y razón de ser.

Todo esto viene a propósito de la lectura de la constelación de artículos en el número de julio de hace ya casi un año de la influyente revista Wired, que con el titulo “Remix now! The rise of cut & paste culture”, con Noodles, la guitarrista punketa de los Gorillaz en la portada, un vistazo a la cultura que, desde la óptica de un imagólogo literario como William Gibson, está representada en música por el remix, vórtice recombinante que expropia y disuelve las barreras y fronteras creativas.

La producción de música digital rompe todo esquema pretérito, dice Gibson, y desplaza para después asimilar al contenido del disco, vinil, grabación, la materia
mas no el espíritu- del mundo analógico, transformándolo en una ecuación mutante, inacabada.

Lo que piensa el padrino del ciberespacio en su libro Pattern recognition, deriva del (re)descubrimiento de su tocayo William Burroughs en la literatura, y revela: “para entonces supe que este “método cut-up”, como lo llamaba Burroughs, era central para lo que sea que creyera estar haciendo, y que él, literalmente, atribuía a algo cercano a la magia”.

Señala Gibson que “más tarde, en un intento por entender este impacto, descubrí que Burroughs incorporó trozos de textos de otros autores en su trabajo, una acción que sabía que mis maestros llamarían plagio. Algunos de estos “préstamos” fueron retomados de la ciencia ficción norteamericana de los años 40 y 50”, pero los mismos métodos habían sido utilizados ya por Pablo Picasso y Marcel Duchamp en la plástica y Jean Luc Godard en el cine, reflexiona el autor de Neuromancer.

“Nuestra cultura no se preocupa ya más por el uso de palabras como apropiación o préstamo para describir esas acciones. Pero las audiencias de hoy ya no escuchan para nada –porque están participando. De hecho el término “audiencia” es tan anticuado, como el de disco, pasivo arcaico el uno, el otro físicamente decadente. El disco es la anomalía actualmente no el remix, que encarna la verdadera naturaleza de lo digital”.

Hacer música es cada vez más extramusical, un acto, a veces una actitud, que se enriquece en las posibilidades casi infinitas de recombinar, según la intención estética del productor, en el más puro estilo del collage que, sin perder su carácter radical, casi subversivo (el tabú del demonio Mp3 para la industria discográfica, la santa Inquisición posmoderna), engulle y vomita equis número de interpretaciones, versiones, del producto final, estructurado a partir de fuentes tan diferentes, a veces muy reconocibles por la comunidad destino, tan evidentes incluso que el concepto de plagio pierde totalmente vigencia, pero otras tan diferentes, tal vez hasta mejoradas, que destruye al original.

Las ingenuas raíces de la revolución Lo más interesante para este artículo es lo que escribe Gibson acerca de los orígenes del remix: “a principios de los años 70 en Jamaica, King Tubby y Lee “Scratch” Perry, grandes visionarios, estuvieron deconstruyendo música grabada. Utilizando equipo asombrosamente primitivo de la era predigital, crearon lo que dieron en llamar “versiones”. La naturaleza recombinante de sus medios de producción les permitió dispersarse rápidamente entre las primitivas comunidades de djs de Nueva York y Londres.

La semilla del remix comenzó con la música disco en los años 70 y la necesidad de versiones más extensas de los éxitos bailables del momento, para programarlas en una sintaxis específica, personalísima, desde una cabina en las pistas de baile, según cuenta el especialista David Toop.

Para sumergirnos más en este mundo de la dialéctica musical inscrita en el remix, tenemos que acudir forzosamente al teórico David Toop, quien escarba profundo en la arqueología de este arte que incluso es tenido como ciencia por algunos, por el grado de especialización alcanzado. Se tiene como entendido general que fueron los pioneros del dub como King Tubby, Joe Gibbs y Lee “Scratch” Peri en ingeniero de sonido Errol Thompson, los primeros en hacer un remix, y lo que se dio en llamar “dubs” en un principio se llamaron “instrumentales” y luego “versiones”.

Se añadieron cada vez más efectos, como la reverberación, los ecos, ritmos adicionales, etcétera, y para a982, dice Toop, el dub era ya una fórmula en Jamaica, justo el momento en que la técnica empezó a ser usada entre los productores neoyorquinos de electrofunk y disco, quienes las aplicaron en las versiones extendidas del lado B de los acetatos, con el despliegue del repertorio de trucos del dub, como los efectos del “reverb”, “echo” y “delay”, o eliminando las voces o algunos instrumentos.

Lo importante es que el productor encargado del remix, empezó a cobrar su propia relevancia como autor del subtexto de una obra, a veces incluso más relevante que el original, como dijo burdamente Oakenfold del track que remezcló de U2. Muchas veces el autor del original busca al remixer adecuado, según los tratamientos o matices que quiera imprimir a la pieza y de aquí que florezca una industria importante del remix.

Las grandes compañías, incluso las agencias que trabajan con artistas pop, incluso muy comerciales, contratan regularmente los servicios de remixers de prestigio para lanzar sencillos y versiones bailables de los lanzamientos estratégicos como parte de la campañas de marketing.

Según el sabor es el remix, entonces, si se quiere dar un tono jungle o tribal, o producir una versión progressive trance o microhouse, transformar el original en un hit de lounge, se contratan los servicios, a veces millonarios, de un productor especializado.

En muchos casos las colaboraciones son acentuadamente duales, por lo que se ha dado en utilizar el término latín “versus”, generalmente abreviado, como en Luomo vs Miss Kittin que suele llevar una carga de diversa significación, que puede ser de duelo creativo, sinergia, fusión, de las personalidades o egos implicados en la versión, cuya raíz cultural viene de la tradición jamaicana del reggae de “choque” o duelo (soundclash) entre equipos de sonido (soundsystem), con un pleno significado de competencia por ganarse a la audiencia con los mejores discos, los equipos más potentes, las habilidades en las tornamesas y consolas. Eran los primeros tiempos del reggae combativo, cuando eran posibles carteles con Kilimanjaro Vs Jah Love Music.

El desarrollo de la cultura del remix asume una expansión mediática y da giros y distintas acepciones al concepto, y de acuerdo con Toop la locura llevó a pintorescas aplicaciones como “guerra de remixers”, entre un artista remezclado en vivo por dos remixers, y cita como el ejemplo extremo del uso de “versus” con el del dúo Everything But The Girl, al titular un disco EP Everything But The Girls vs. Drum & bass, en el que expresan su enamoramiento con el jungle al producir un disco en el que permiten que varios artistas estelares del drum and bass Omni Trio, Photek y Spring Hill Jack reutilizaran el original.

Más tarde el versus se extendió para significar la relación entre el productor y el artista, y asumió la acepción de algo así como ”presenta”, como en King Tubby Meets The Aggrovators, que implicaría a King Tubby trabajando con una serie de temas de los artistas.

Para los años ochenta los djs ya dominaban las pistas de baile y el remix se convirtió en una cultura y la creciente necesidad de adaptar las piezas musicales a las exigencias de la pista de baile, y la brecha entre los temas escuchados en la radio o el hogar, la oficina y después en el automóvil, y los diseñados especialmente para clubes y festivales.

Por entonces alguien como Paul Oakenfold llegó a decir, aunque de manera un tanto brusca cuando retrabajó la pieza de U2 “Even better than the real thing”, recalcando que “remezclar es hacer bien un disco que está mal”, refiriéndose más que nada a su funcionamiento en la cultura clubber, la transmutación del pop al dance.

Es en la década de los noventa cuando la explosión evolutiva del remix, sin soslayar la estrategia de penetración de mercado que se impulsó en numerosas disqueras independientes, empezándose a grabar varias reinterpretaciones de un tema, y la cantidad de mixes, versiones oficiales, y no oficiales, apropiados y por encargo, proliferó, diversificándose, hasta florecer una metodología y códigos de manufactura y lectura.

¿Ser pirata es cool? Avalanches al abordaje. En Australia habita una célula de los nuevos corsarios del sonido, dispuestos a sondear las profundidades en busca de crudas perlas para (re)trabajarlas y fabricar un discurso musical de apretado bricolaje multicolor, en el que pueden encontrarse reminiscencias de lo más tutsie pop de los años 60, hasta loops de repujado barroco transmoderno.

En la era postdigital, según autores como Kim Cascone, deja de tener sentido nombrar lo que en los tiempos postmodernos se llamaba cita, apropiación, interpolación. Porque se ha popularizado tanto su uso en al red que ya es parte del proceso de creatividad el descargar imágenes, audio, video, códigos, formatos, para modificarlos, editarlos, filtrarlos, y reutilizarlos publicándolos de nuevo en un flujo rizómico.

Es por eso es que en nuestros tiempos un antologista, recopilador, curador, editor, tiene tanta relevancia social, al conjuntar los elementos que componen un amplio marco de significaciones atenidos a un criterio subjetivo pero que es compartido por una colectividad, sin que importe el tamaño de ésta.

La música en la era del turismo. Acercamiento al exotismo contemporáneo.

Posted in MÚSICA with tags , , , , , on agosto 18, 2008 by zewx

Este artículo fue publicado originalmente en la revista Urbe01. No. 7, marzo-abril de 2002.

Por Miriam Licon Luna

En los años 60, Ray Martin, un desconocido músico alemán, decía ser un apasionado de todos los ritmos “exóticos”, desde el mambo al cha-cha–cha pasando por la samba y el tango. Su fascinación se podría sintetizar en una de las frases que aparecen en los comentarios de su disco Martín Goes Latin: “Llámenme Raymundo Rodríguez Álvarez Pancho Martín. He sido mordido por el bicho latino”.

Como Ray Martín, ha habido desde finales de los años 50 una gran cantidad de músicos inclinados hacia cierto exotismo, rasgo que nos permitiría definirlos como una especie de turistas; en un disco nos presentan su recorrido por América Latina, en el siguiente tal vez irán a África o a las Islas del Pacifico.

Durante las últimas décadas hemos visto una enorme producción de discos en los cuales se podía escuchar lo mismo una samba que un cha-cha-cha o algún sonido del Pacifico, que bien podría ser Hawai, Birmania o las Polinesias, ¿y por qué no? siempre queda la posibilidad de incluir algún track con un “toque” africano o del lejano oriente. Algunos hicieron del exotismo un sonido sumamente particular, tal es el caso de Martin Denny, Les Baxter o Arthur Lyman durante los años 50 y 60 en Estados Unidos.

En el curso de la historia de la música popular, se pueden distinguir las interpretaciones en las que se logra establecer un buen dialogo entre tradiciones musicales de aquellas otras determinadas por el estereotipo. En estas últimas el resultado esta sujeto a una necesidad de reproducir algún rasgo “típico” que le permita al oyente reconocer algo, algún signo de esa exótica lejanía, y, al músico, la comodidad de recrear la alteridad geográfica y cultural sin perturbar su condición de turista, es decir, sin que implique un esfuerzo mayor que la mera referencia; poner por aquí una maraca, por allá unos bongoes o un grito de chango.

En sus inicios los sonidos estándares de lo exótico se producían para deleite de la cultura de masas de posguerra y de aquellos que podían recordar algunas vacaciones y, por otro lado, también para aquellos que simplemente subían el volumen de sus fonógrafos e imaginaban desde su jardín la apacibilidad de la lejanía, las palmeras, el carnaval y el calor tropical sin que el sonido los perturbara llevándolos a un lugar en particular, en el que pudieran encontrar la incomodidad de una situación “no paradisíaca”.

MP3 Playlist

Bostich – “Polaris

Fantastic Plastic Machine – “Bossa for Jackie (Summer Review EP Version)

The Juju Orchestra – “Nao posso demorar

Esquivel – “Burbujas (Terrestre remix)

Terrestre – “El lado obscuro de mi compadre

Esquivel – “Día y noche (day and night Señor Coconut remix)

Tal vez esa experiencia de los años 50 y 60 no esté muy lejana de aquella que tiene un escucha de los 90 que se encuentra, en una recopilación de chill-out de Ibiza, con un remix llamado “Pollaro Collaro” en el que se usa un sampler de la celebre cumbia “La Pollera Colorada”.

Este es tal vez el caso mas obvio, pero no deja de ser interesante por qué esta imagen de lo exótico (vinculada al turismo) sigue presente en el imaginario musical de la cultura popular después de tanto tiempo. Y tal vez la pregunta sea específicamente hacia la música electrónica ¿En qué sentido nos brinda una experiencia distinta?

Dentro del espectro de la música electrónica podríamos establecer algunas diferencias respecto al uso de ciertos sonidos. Tal es el caso de no muchas propuestas, entre ellas la de Masters At Work, quienes en su proyecto Nuyorican Soul, muestran un clara conciencia de la memoria, (cosa muy distinta a la nostalgia) estableciendo una continuidad con el proyecto musical de las diversas producciones de los nuyoricans (puertorriqueños asentados en Nueva York), como son la salsa, el jazz, la música disco y el hip hop.

MP3 Playlist 2

Tito Contreras – “Brazil

Pizzicato Five – “Sweet Soul Revue

Fauna Flash – “Free (Salvador Group Remix)

Bajofondo Tango Club – “Infiltrado

Greyboy Allstars & Karl Denson – “Home Cookin’”

Por otro lado tenemos la fiebre introducida por el “bicho” brasileño en la música electrónica. En el marco de la imaginación digital hemos visto, desde los primeros años de los 90, la proliferación de trabajos alrededor de la samba, el bossa nova y el afrobeat. Sin embargo, el tiempo ha querido ponernos a prueba. Las posibilidades tecnológicas han traspasado, o cuando menos dejado en segundo plano, el problema del virtuosismo y las capacidades interpretativas respecto a los instrumentos (siempre se puede usar el sampler o el loop), y ha puesto sobre la mesa otros problemas tales como el desplazamiento de la idea de originalidad para dejar en su lugar el de la memoria, por un lado, y el de la nostalgia, por otro.

No se trata de que la música se presente tal y como se escuchaba antes, sino de la elección que se hace de un espacio y un tiempo determinados: en este caso el Brasil de los años 60 y 70 o, mejor, de la representación que la industria cultural europea y estadounidense hizo de esta región en esas décadas. Habría que pensar entonces si el exotismo ha desaparecido con la utilización y mezcla de otros ritmos (house, tecno, drum n’ bass, down tempo) o si muy al contrario se ha creado todo un mercado que sigue explotando la imagen de “lo exótico”, ahora incorporada a los universos musicales de la electrónica. Tal vez ahora más que antes se nos exija estar atentos a toda la amplia producción de sonidos y estilos musicales sin olvidar que el sonido representa algo mas que una imagen acústica.

Los sonidos están en algunos casos enclavados en espacios míticos como lo es el continente Africano, Brasil mismo y la incendiaria Tijuana. La presencia de esta última ciudad mexicana en los paisajes imaginarios del exotismo contemporáneo no ha dejado de estar presente. Tijuana ha desplazado del imaginario global los cocos y palmeras y ha colocado en su lugar la “salvaje” vida nocturna de esa ciudad fronteriza, por muchos considerada el paraíso de la modernidad cuando no el laboratorio.

Nortec es el caso obvio y, sólo por decirlo, el más revelador. Podríamos cuestionar la idea de la frontera que subyace al proyecto Nortec, pero por otro lado no podemos dejar de apreciar el extraordinario trabajo que han realizado. No se trata en última instancia de que apreciemos su música por ser ellos “nativos”. Pues no olvidemos que el imaginario de lo exótico latino fue también alimentado por algunos músicos de origen latinoamericano en un gesto que podría definirse como autoexotizante. Más bien se trata de establecer una diferencia entre la producción de un sonido simplemente exótico, y del trabajo que se hace sobre cierta tradición musical, y que de alguna u otra manera busca ir más allá. El trabajo de Nortec, como el de algunos otros proyectos, logra establecer un exitoso diálogo entre la música norteña y la música electrónica. En este sentido alcanza a escapar a la idea clásica del exotismo, marcado por la enorme pasividad de un sonido que solo es tomado como ambientación de un lejano paraíso turístico.

Habrá pues, que distinguir una amplia variedad de proyectos, que van desde Uwe Schmidt y su proyecto como Señor Coconut, al sello germano Compost Records, el colectivo Jazzanova, Masters At Work o el mismo Nortec, y estar atentos a todas aquellas cosas que cada uno esta poniendo en juego en ese intercambio de imágenes y estereotipos. Brasil, Tijuana, Angola o Mozambique, Etiopía y Río de Janeiro o Bahía, viven transfigurados en los nuevos paisajes del exotismo musical electrónico del presente.

Encuentro de cultura y medios por el X Aniversario de Canal 22. CONACULTA México/ Partes 4-8 de 18

Posted in CULTURA with tags , , on agosto 16, 2008 by zewx

Aquí otros frgmentos del programa especial del X Aniversario del Canal 22.

Parte 4

Parte 5

Parte 6

Parte 7

Parte 8

Continuará…