La cultura digital y la evolución de las redes del conocimiento. Introducción general

Introducción

En 1985 un estudioso y protagonista de la sociedad digital en sus inicios, Howard Reinhgold, escribió en su libro “Herramientas para el pensamiento: las personas y las ideas del advenimiento de la computadora”, en el que enfatiza una y otra vez que la revolución informática está por venir.

Aún 10 años después, en 1997, cuando inicié mi experiencia profesional en la comunicación de la ciencia y la tecnología, el impacto social de las Tecnologías de Información y Comunicaciones (TIC) era incipiente, y había mínimos recursos en línea en nuestro idioma, en una desproporción abrumadora respecto del inglés.

Una década después, en 2007 aunque el acceso en general a una línea telefónica, a una computadora y a internet se incrementó en un buen porcentaje, la brecha digital señala una grave asimetría entre las potencias y los países en desarrollo, particularmente en su uso educacional.

Ahora ¿podemos decir que la información es realmente libre?, Prácticamente nada nos impide obtenerla y distribuirla, y en cantidades extraordinarias, pero ahora ¿qué hacemos con ella? ¿Somos libres de acceder a ella? O, más aún: ¿tenemos la capacidad de aprovecharla? ¿En cuánto se estima el lapso de tránsito de la sociedad de la información a la sociedad del conocimiento?

I. Comunicación efectiva y conocimiento

Desde que existen, las universidades han utilizado recursos y medios de comunicación de diversas maneras para desarrollar sus actividades académicas y de difusión y estar en contacto con la sociedad. Desde los dibujos más elementales en una pizarra, los documentos manuscritos; códigos, mapas, grabados; las distintas variantes de las litografías.

Más tarde con la imprenta llegan:
- El libro impreso, gacetas, periódicos revistas
- Medios visuales mecánicos como la fotografía y el cinematógrafo
- Medios electrónicos y las TIC: video, radio, televisión, multimedia, telecomunicaciones y cómputo.

En México este proceso es definitivo y el vertiginoso avance de las tecnologías de comunicación ya no sólo son sólo útiles, sino necesarias, para hacer más eficiente y rápido el intercambio de conocimientos y facilitar muchas tareas urgentes en prácticamente todas las áreas estratégicas para el desarrollo integral del Sistema de Educación Superior (SES).

Cada uno de los capítulos que hemos explorado grosso modo, contienen procesos en que la comunicación es clave para coordinar los recursos de información indispensables para la toma de decisiones, desde la elaboración documentos como éste, y su correcta difusión y obligada retroalimentación.

En este escenario múltiple y complejo, existen numerosas recomendaciones para hacer más eficientes algunos de los mecanismos de transmisión de datos, información, conocimientos y decisiones.

Corresponde precisamente a nosotros, los especialistas en comunicación, relaciones públicas, informática, hacer equipo, acercarnos a los coordinadores de comunicación de las Instituciones de Educación Superior (IES) e instituciones que las representan de manera asociada, y asistir en todos estos procesos que puedan beneficiarse de estrategias integrales de comunicación, claro está, después de organizar tormentas de ideas, intensas sesiones de diálogo, presencial y a distancia, y el diseño de metodologías sencillas en el uso de los recursos tecnológicos, que permitan registrar, debatir, diseñar planes de acción para convertirse en programas, propuestas concretas, articuladas en pruebas claras de funcionalidad y resultados prácticos y cuantificables.

Para ello se insiste en la necesidad de contar siempre con asistentes en comunicación para registrar en uno o varios formatos (texto, audio, video) minutas, testimonios, sondeos de opinión, que podrán distribuirse y difundirse de manera impresa y electrónica, según convenga, y que demanden una respuesta de los actores involucrados en el proceso, que sería todo publicado en línea para su análisis y ulterior debate.

En ciertos escenarios y situaciones incluso podría recomendarse una relación de proveedor-cliente, en una dinámica uno-a-uno, en la cual se exige la calidad, oportunidad y resultado esperado, como en cualquier otra transacción de compra-venta.

En este panorama los comunicadores internos y externos del SES tenemos una responsabilidad fundamental, pero compartida, con todos nuestros clientes y debemos asistirlos en el diseño de sus mecanismos, herramientas, planes, para facilitar sus tareas, procesos y metas.

En este esquema se puede lograr la mayor utilidad posible de cada eslabón de la “cadena del dolor” para alcanzar el más alto estándar de calidad en cada paso, cada decisión, como si nos preparáramos para un ISO-9000, en una verdadera cadena de valor.

Un circuito de comunicación bien establecido redituaría ventajas contundentes en la toma de decisiones, si está diseñado por todos los actores o clientes interesados en el producto o servicio.

Es imprescindible reforzar labores tareas de vinculación con la sociedad y los sectores productivos, por medio de estrategias dirigidas de comunicación y difusión, además en aras de la rendición de cuentas, la transparencia y el derecho a la información.

Esta dinámica de trabajo que tendría su expresión colectiva concreta en la productividad, con la publicación de las aportaciones, puede ser asistida por otros modelos de organización y operación de productos y servicios para la educación superior y los procesos de aprendizaje como:

- Administración del conocimiento

- Outsourcing (subcontratación)

- Comunidades colaborativas

- Calidad de servicio (QoS)

- Software libre y Open source

II. El uso de las TIC en los procesos educativos

Todos hemos oído hablar de robótica, nanotecnología, biotecnología, ingeniería genética, pero ¿qué tanto sabemos de lo que sucede en nuestras IES en esas disciplinas científicas?

¿Tenemos una idea de lo qué pasaría con una fusión de estos conocimientos? ¿Nuestra comunidad científica tiene una postura al respecto? ¿Por qué no estamos bien informados?

La mayoría de nosotros tenemos a nuestra disposición herramientas poderosas para comunicarnos y obtener enormes volúmenes de información a largas distancias en cuestión de segundos.

Sin duda son las comunidades universitarias las que demandan mayor acceso a las nuevas tecnologías, pero no sólo eso, sino que las además las producen, y han desarrollado sistemas de información útiles para su desarrollo académico y profesional, cada vez más esenciales para su quehacer cotidiano.

Por ello, volviendo a uno de los títulos de esta exposición nos atrevemos a inquirir: “¿Dónde quedó la comunicación?”

Permítanme entonces presentarles la cronología de una revolución anunciada.

En la historia detrás de un gran éxito hay una gran idea, y un gran innovador. ¿Qué queremos decir con éxito?

No basta con tener una gran idea, lo importante es hacerla realidad, pero “si es necesario es posible” (Jodorowsky).

¿Cómo transformar el conocimiento y experiencia de cada universitario, sea estudiante, docente, administrativo, investigador, científico, en productos con valor de desarrollo social?

La digitalización de los conocimientos y su distribución a través de las telecomunicaciones globales, y toda una nueva economía se ha construido sobre la infraestructura de lo que primero llamó Bill Gates, la supercarretera de la información, con su habitual ingenuidad a lo Ricky Ricón, y que después se ha dado en llamar por la elite tecnológica Sistema Nervioso Digital del planeta, tan complejo, extraño, incluso emocional, como el nuestro.

Cada vez más dispositivos electrónicos nos conectan con alguna red de telecomunicación, y la transmisión de datos es tan inconmensurable, que si fueran visibles sería un caos visual.

Estos escenarios nos llevan ante severas disyuntivas, profundas transformaciones y también oportunidades únicas, propias de nuestro nivel de desarrollo y la dimensión de nuestros problemas.

Las referencias casi legendarias que hoy forman parte de la industria de la información, valor de cambio de ese conocimiento, son muchas y vale la pena recordar algunas: Yahoo, Linux, Google, IBM, At&t, E-BAY, Amazon, Apple

III. Transformaciones sociales y culturales en la era de la información

En el umbral de una revolución tecnológica, es justo preguntarse si estos nuevos beneficios podrán sortear el abismo entre quienes tienen y no tienen acceso a ella. Tan sólo la posesión de una línea telefónica es aún inasequible en numerosos países en desarrollo, y muchos críticos opinan que la era digital aumentará más el rezago de millones de personas en el mundo.

Otros replican que la apertura y acceso a las nuevas tecnologías globalizadas da la ventaja estratégica de aprovechar años de desarrollo en telecomunicaciones y cómputo del mundo desarrollado, adquirir equipos avanzados, poner al día las comunicaciones nacionales y conectarse con la nueva economía planetaria. La tecnología digital se abarata progresivamente y pronto hará que cualquiera pueda tenga acceso a estos servicios, piensan ellos.

Si se toma como ejemplo la televisión, se tiene que en 1960 menos del 1% de los hogares norteamericanos tenía un aparato de televisión a color, y hoy esa cifra es del 98%, y esto fue posible por el abaratamiento de los costos de tener un televisor.

Hoy nos aproximamos al punto en que una nueva computadora personal o su equivalente costarán igual o menos que una televisión, y llegará el momento en que se considere esencial para nuestra vida diaria. En el ciberespacio conviven formas de vida en que la unidad colectiva, en dinámicas de colaboración a distancia, se define sobre la base de valores, ideas, idioma, costumbres e intereses comunes

Las TIC catalizan las tendencias de distribución abierta de bienes y servicios intangibles que pueden incluso transformar los bienes y servicios de la vida real, pues permiten la comunicación entre personas y grupos y ofrecen las herramientas para que se organicen a su manera.

Las comunidades virtuales representan a personas de carne y hueso y tienen desarrollo no sólo en ambientes electrónicos, sino en la vida real, en reuniones como éstas, en restaurantes, cafeterías, salas de juntas, aulas, etcétera.

Estas tribus y aldeas electrónicas, podrán en el futuro incidir con mayor contundencia en las funciones institucionales, tanto de gobiernos y parlamentos, como en sindicatos, asociaciones, organizaciones civiles en general, porque el uso de la tecnología permitirá compartir instantáneamente los valores importantes para el grupo y hacerlos válidos.

Las TIC reforzarán las tendencias hacia localismos que cohabitarán con la globalización. Darán poder a grupos reducidos de personas, permitiéndoles interactuar libre y autónomamente con el mundo, pero al mismo tiempo participan en un mercado global integrado, que minimiza por naturaleza las barreras políticas y geográficas y culturales entre los grupos sociales.

Este pronóstico establece que las grandes naciones y sus estructuras administrativas cada vez representan menos y solucionan poco las necesidades de las minorías.

Profundos cambios dan pie a nuevas formas de organización familiar y laboral, donde la monogamia y la familia nuclear dejarán de ser mayoritarias para dar lugar a estructuras más funcionales, de acuerdo con nuestros tiempos, como familias no nucleares, uniparentales, disgregadas, extendidas, doble ingreso sin hijos, de heterosexuales y homosexuales; relevancia de las unidades colectivas de formación y educación, y en general más participación de los demás miembros del grupo en el cuidado de los menores.

Como integrantes de una sociedad somos testigos de una transformación, de la era industrial a la digital, y cada uno de nosotros experimenta un cambio personal, y depende de millones de decisiones individuales la manera en que moldearemos este nuevo mundo.

En la oficina, en la escuela, en la casa, en el centro de trabajo, en los negocios, hace 15 años ¿cuántas computadoras personales y dispositivos digitales se utilizaban? ¿Cuántos tipos de trabajo y formas de comportarnos, comunicarnos y relacionarnos han cambiado en el proceso?

El viejo sistema, relacionado íntimamente con la era industrial, y que ha invertido mucho en las instituciones que lo soportan, aún tiene mucho poder y seguirá rigiendo nuestras vidas por algún tiempo, y millones de personas seguirán viviendo a sus expensas, pero la era digital nace conjuntamente con una nueva economía, apegada a la dinámica de nuevas industrias, organizaciones y modelos de negocios, derivados de las posibilidades de conectividad total de las TIC.

Este nuevo modelo económico es propicio para los pioneros, aquellos emprendedores que aprovechan la primera curva de ascenso experimentando la naturaleza del nuevo medio y sus oportunidades, aprovechadas sólo en ecosistemas de aprendizaje.

1. La administración del conocimiento

“El conocimiento en sí mismo es poder” (Francis Bacon)

En la economía digital, el conocimiento es considerado como uno de los bienes estratégicos de toda organización (institución, empresa, universidad), de ahí que surja el imperativo de administrarlo, como cualquier otro capital, pero es necesario un cambio de paradigma en el control y acceso a la información.

Antes estaba centralizado, era reservado.

Hoy necesita ser libre, abierto, estar en todos lados, a toda hora, y esas son las bases de la oficina móvil, del aula virtual.

Las organizaciones que persisten en controlar, centralizar, la información, almacenarla, sujetarla a procesos rigurosos, terminarán fracasando.

La parte más valiosa de una organización se localiza en las cabezas que entran y salen diariamente por sus puertas; sus conocimientos, experiencias, memoria, habilidades: la vivencias y emociones de las personas que intercambian saber y agregan capital intelectual, organizacional, institucional, corporativo, etcétera con el que se proyecta, trabaja, invierte y obtienen utilidades.

R.J. Herrnstein y Charles Murray, han encontrado una correlación directa entre el Coeficiente Intelectual (CI) de cada individuo y su nivel de ingresos.

Pero concluyeron que el es insuficiente para aportar líneas de previsión de conducta en un ambiente de trabajo, y proponen la ampliación del concepto hacia el de Inteligencia Agregada: habilidad de una persona para emplear plenamente su capacidad intelectual, al coordinar su CI, con su educación, experiencia, conocimientos, desempeño social, habilidades de comunicación y sentido común.

No se trata de armar enormes bases de datos digitales y ponerlas a disposición de las personas, sino de facilitar la comunicación humana y dar libre flujo a las ideas e innovaciones. El conocimiento colectivo de la empresa no es un inventario más, sino el círculo virtuoso que permite mantenerlo fresco, vigente, actualizado y listo para la anticipación a las necesidades del mercado, con decisiones inteligentes apuntaladas por las TIC.

Gran parte de las actividades económicas se basan hoy en la administración, procesamiento y distribución de información; en estas industrias están incluidas telecomunicaciones, banca, aseguradoras, publicidad, leyes, farmacéutica y salud, y amplias porciones de las estructuras de gobierno y naturalmente las organizaciones educativas.

La creciente importancia del conocimiento significa que el capital intangible neto (educación, investigación, desarrollo, etcétera), ha crecido más rápidamente que el capital tangible (construcciones, transporte, carreteras y maquinaria). Parte de este cambio se atribuye a que el valor de las organizaciones se relaciona cada vez más con sus bienes intangibles (investigación y desarrollo, identidad de marca, talento creativo y conocimiento), que los métodos tradicionales de medición han fallado en evaluar.

La era del conocimiento hace que la inteligencia individual y agregada, en su más amplio sentido, sean ingredientes esenciales de la ventaja competitiva, entre las personas y las organizaciones, en un ecosistema en el que las ventajas del pasado se vuelven lastres en un momento de cambio incesante en el medio ambiente cambiante en el que se desarrollan.

2. De la sociedad industrial a la sociedad de la información, a la sociedad del conocimiento

Las tres olas

La historia de la tecnología, considerada como grandes sistemas que determinan las relaciones de producción, sociales y políticas que caracterizan una era. Estos modos de producción han experimentado tres grandes revoluciones tecnológicas que han marcado el pensamiento predominante en un periodo histórico.

La primera ola. Hace aproximadamente 10 mil años, cuando los primeros humanos inventaron la agricultura, con la transformación de sociedades nómadas hacia un desarrollo extraordinario, y la llamada civilización.

La segunda ola. Empezó con la revolución industrial y perdura hasta nuestros días en gran parte del planeta. Pero en la medida en que varias naciones modernas se acoplan a la segunda ola tecnológica, una nueva ha entrado en acción, y sin que se hayan diluido del todo las relaciones de la cultura agrícola.

La segunda ola está caracterizada por seis elementos básicos:

- Estandarización. La producción se concreta en millones de productos y servicios ensamblados en serie en las fábricas.
- Especialización. Los trabajadores se especializan en pequeñas tareas fragmentadas de la línea de producción.
- Sincronización. Los métodos requieren altos niveles de coordinación, elevándose la puntualidad como máxima laboral.
- Concentración. Dependencia de lugares físicos y depósitos concentradores de materia prima, información y toma de decisiones.
- Masificación. La gran escala, la producción masiva, y su máxima: lo más grande es lo mejor.
- Centralización. Desarrollo de cadenas de mando estrictas, verticales y autoritarias en la toma de decisiones.

La tercera ola

Alvin Toffler acuñó el término para describir la serie de cambios revolucionarios de gran escala que experimenta la sociedad contemporánea desde los años 70 del siglo 20, después de las revoluciones agrícola e industrial de la primera y segunda ola, respectivamente.

La tercera ola se diferencia completamente de su antecesora por el énfasis que se perfila hacia el individualismo en contraste con la masificación.

Los avances tecnológicos como principal motor de cambio, sobre todo en las TIC hacen posible que los consumidores tengan acceso a la inteligencia planetaria por medio de redes de telecomunicación cada vez más amplias, poderosas y veloces, en una sociedad donde el conocimiento se vuelve el principal valor de riqueza.

Es importante señalar el papel en extremo relevante que en este cambio de paradigma tienen las relaciones entre el ser humano y su entorno natural que le sustenta. El uso intensivo de los recursos no renovables durante la última fase de la era industrial conduce inexorablemente a un nuevo imperativo económico. El sobrecalentamiento planetario y la inestabilidad climática, es una de las más trágicas consecuencias.

El gran desafío y misión en el periodo postindustrial es responder a estos peligros del con una estructura económica menos dependiente de la destrucción de la naturaleza, pero que a la vez permita la expansión de los niveles de vida de la sociedad.

Los principales y más grandes cambios se están gestado en el terreno de la economía, donde las tecnologías de información es cada vez más el vehículo de todo tipo de transacciones y las comunicaciones en red abren las fronteras de la competencia hacia la arena global.

El primer auge de la economía digital registró de 1995 a 1998 registró una tasa de crecimiento económico promedio de 174.5%, mientras que la del crecimiento de la economía mundial sin incluir Internet fue de sólo 3.8% para el mismo periodo.

Este poder del individuo para llegar a la información desde cualquier lugar y a toda hora, tiene implicaciones devastadoras para la antigua relación entre los participantes primarios del ciclo de producción y consumo, trastocándose todos los elementos en la cadena de valor de una organización.

El usuario/consumidor se convierte en el principal motor de la producción, y el orden económico se verticaliza en unidades comunitarias de consumo especializado;, mientras más grande es la diversidad y personalización de los productos y servicios, más oportunidades se obtienen de los nichos emergentes en los mercados digitales.

Desde la introducción de las computadoras y las telecomunicaciones en una simbiosis productiva, las formas de diseño, organización y administración del trabajo se liberan de sus ataduras jerárquicas, para dar facultad decisoria al individuo, sea cliente, empleado, socio o proveedor.

Estos nuevos organigramas, sin divisiones, sin fronteras definidas, horizontales en la línea de mando, verticales en la atención de mercados específicos, conforman las coordenadas de la nueva economía.

Paradójicamente la tercera ola tiene mucho que ver con los elementos de la primera, pues las pequeñas unidades, en ensamble personalizado de utensilios y dispositivos domésticos, tienen mucho en común, pero con la revolucionaria presencia de la tecnología digital y las redes de comunicación.

Los zapatos artesanales, hechos a mano, a la medida y gusto del cliente, tiene más en común con la tercera ola que con la industrialización, donde cientos de miles de pares de zapatos se confeccionan idénticos y baratos para los mercados masivos.

Las nuevas compañías como los fabricantes de software, pero también las grandes industrias como la automotriz, tienen reales posibilidades de montar parte de sus negocios y procesos en la red. La automotriz General Motors se embarcó recientemente en un proyecto para producir automóviles a partir de la interactividad del futuro comprador en una terminal conectada a Internet, y además dejó gran parte de sus comunicaciones y mercadotecnia a la publicación comunitaria del weblog.

2.1. Tecnología y educación

El encuentro entre industria tecnológica y desarrollo educativo.

“Las necesidades informáticas específicas de una institución educativa superior, requiere que los proveedores de soluciones tecnológicas se involucren más allá de la oferta de hardware, y aporten sistemas de redes inteligentes que en distintos niveles permita compartir recursos académicos entre la comunidad académica”.

2.1.1. Modelos de educación digital. El conocimiento para todos

Aunque las estadísticas mundiales permiten apreciar un importante avance en el acceso a la educación, prevalecen muchas de los lastres que desde hace décadas impiden logros tan esenciales como la alfabetización universal y los conocimientos básicos de competencia académica de nivel elemental, así como el acceso de oportunidades equitativas de escolaridad a vastos sectores de la población. Las telecomunicaciones modernas y las tecnologías de información abren la oportunidad de implantar nuevos modelos educativos que las aprovechen.

2.1.2. Sistemas rápidos de transferencia de datos

“Es creciente la necesidad de sistemas confiables de transferencia de datos para una empresa o institución que procese considerables montos de información, pero ahora se asocia velocidad con eficacia, y es por ello que una nueva generación de tecnologías ofrece una amplia gama de soluciones”.

“Nuevo software en el mercado abre una brecha en el uso de tecnologías para la publicación automatizada, en múltiples servicios informativos. Corresponsales de un diario, dispersos en distintas ciudades del mundo, pueden enviar sus reportes a una central de edición automatizada, que dará orden a lo enviado, listo para ser publicado.”

2.1.3. Educación a distancia en la era digital

Los sistemas de educación no presencial y distancia, o una mezcla de ambos, se han desarrollado desde hace varias décadas, siendo sus antecedentes modernos los cursos por correspondencia y los sistemas de educación autodidacta, y hoy en día una de las alternativas de educación superior más convenientes, aunque en una fase de desarrollo precaria.

En México la Telesecundaria, que sin ser interactiva ha demostrado la eficacia de la tecnología bien empleada en educación. Debido a su éxito, subraya la maestra, se han firmado convenios con todos los países centroamericanos, e incluso con algunos estados del sur de Estados Unidos, para que se transmita la señal vía satélite y grupos de maestros sean capacitados en ese modelo. Los alrededor de 15 mil centros de Telesecundaria en México se están transformando en módulos de educación interactiva, con mayor infraestructura de telecomunicaciones y computación.

La educación a distancia se está incorporando a un cambio que será mucho más impresionante en los siguientes años, en donde la educación pueda llegar realmente con una buena oferta a un mayor número de personas, independientemente de su localización y necesidades personales, lo que podría favorecer los procesos educativos en comunidades rurales e indígenas aisladas y en sectores de la población con necesidades de movilidad y flexibilidad.

Las TIC superan con mayor contundencia los vínculos tradicionales entre alumno y profesor y la educación concebida en torno de la transmisión del conocimiento, y hace posible un modelo de participación colaborativa.

En América Latina existe gran efervescencia y altas expectativas para el uso de las tecnologías de información en programas educativos.

La diversidad de condiciones y culturas locales hacen imposible pensar en un solo modelo educativo para aprovechar los sistemas de comunicación electrónica pues existen señalados contrastes entre las zonas urbanas y las rurales, y para poder plantear un modelo se requerirían condiciones similares en el desarrollo y la educación de las sociedades nacionales y diseñar modelos para cada necesidad, con distintos enfoques y objetivos, sin privilegiar ni excluir a sectores importantes de la población, con programas nacionales que apoyen a todos los niveles académicos y todos los estratos sociales a tener acceso a las herramientas de comunicación y modelos vanguardistas de aprendizaje que podrían vencer varias de las barreras históricas del desarrollo regional.

En México existen desde hace tiempo experiencias muy importantes de educación a distancia asistida por computadora.

Es destacable que en la educación a distancia participen no sólo especialistas en cómputo, informática y telecomunicaciones, sino también en comunicación, y un nuevo tipo de asesor, un especialista en Ciencias de la Información.

Estas tecnologías contribuyen en varias formas a mejorar el proceso de educación:

Calidad: a través de contenidos más ricos y procesos de aprendizaje colaborativo y de mejores formas de interacción entre alumnos, maestros e instituciones.

Relevancia: a través del contacto directo con contenidos reales y con personas que contribuyen a identificar y reforzar el contenido más actualizado.

Acceso: al permitir que se beneficien del aprendizaje personas que están lejos de los instructores y las instituciones educativas.

En México ya se aplican modelos de aprendizaje electrónico de educación a distancia y otros servicios de educación continua, como la Universidad Virtual (UV) del Tecnológico de Monterrey, ya en operación, y los Espacios Virtuales de Aprendizaje, que se desarrolla en el Centro de Investigación en Computación (CIC) del Instituto Politécnico Nacional (IPN). La UNAM está llevando su educación continua a muy diversas empresas, y colaborando con algunas de ellas en proyectos más amplios; es el caso de la “Cisco Networking Academy”, proyecto conjunto entre la UNAM y CISCO, o el Programa de Becas Java, UNAM-Sun-Oracle, así como las becas para visualización y supercómputo, y apoyos a proyectos de investigación, que operamos conjuntamente con Silicon Graphics-Cray. El ITAM tiene programas diseñados conjuntamente con empresas como EDS, y diplomados y cursos virtuales.

El estudiante y el profesor mexicano, que se encuentran en condiciones de relativo aislamiento (geográfico, profesional, institucional), se vuelcan sobre el uso de las comunicaciones de vanguardia para mejorar su trabajo, además de que las comunidades virtuales han demostrado tener una buena autorregulación para mejorar continuamente su actividad.

La Universidad Virtual del ITESM ofrece cursos profesionales, programas de maestría y doctorado, así como educación continua, para apoyar a los campus del propio Tecnológico y proporcionar posibilidades de formación a México, América Latina, Estados Unidos y Canadá. Se ponen en práctica modelos educativos que convierten el proceso centrado en la enseñanza, en uno centrado en el aprendizaje colaborativo, en donde el profesor, más que enseñar, diseña experiencias, ejercicios y actividades que permiten y fomentan la colaboración.

Este sistema cuenta actualmente con 3 canales de satélite para 8 países. Se ofrecen 150 cursos por semestre y 500 horas de transmisión satelital por semana. Lo anterior permite que 29,887 estudiantes en todo el continente americano se beneficien.

Por otro lado, en el proyecto de Espacios Virtuales de Aprendizaje (EVA), otro modelo de educación a distancia, el profesor integra los materiales útiles al proceso de aprendizaje en documentos electrónicos denominados polilibros, porque se constituyen a partir de múltiples medios. Un módulo puede estar en Word (texto), otro puede figurar en una presentación de Power Point, otro más en video, otro en audio o sencillamente una colección de capítulos de un mismo tema, contenido que se transmite por la red para que el estudiante los consulte por medio de una cuenta de correo electrónico.

El sistema vigila el aprovechamiento del alumno. Las funciones de enseñar y evaluar ya no dependen directamente del profesor, quien se dedica más a la elaboración de contenidos y estructuración de cursos.

Este programa es muy flexible y puede combinarse con algunos aspectos de educación tradicional, como la clase presencial y los libros de papel, pero también explorar nuevos sistemas de aprendizaje, al utilizar todas las herramientas de Internet, como el correo electrónico, los salones virtuales de charla, hipertexto y multimedio.

Sin embargo, existe la necesidad de un mayor acercamiento entre las comunidades de negocios y las científicas, y la sociedad en general, ya que la falta de información sobre lo que se hace en esos ámbitos, impuiide una estrategia que integre estas herramientas a los sistemas educativos, pues existen programas de potencial insospechado de comercialización, además de usos complementarios para capacitación a distancia.

No se puede ignorar que la amplitud de estos modelos requiere una inversión amplia, aunque muy inferior que la que exigirían otras formas de acercarse a resultados similares. Se precisa una infraestructura de comunicaciones significativamente más distribuida que la actual.

Las compañías de servicios de telecomunicaciones tiene que revisar sus modelos de negocios de largo plazo, y seguramente tendrán que reconocer que crear una cultura de la información y una cultura del uso y producción de tecnologías de la información son inversiones estratégicas a largo plazo para generar volúmenes crecientes de tráfico en sus redes, para mantener la viabilidad de sus negocios en una perspectiva de lustros o décadas.

La educación pública no puede esperar a la definición de un negocio, así que tendrá que basarse en inversiones del sector público en la medida en que el sector privado no intervenga lo suficiente.

Ante todo, es importante tener conciencia de un tránsito deseado de las sociedades de la información a las sociedades del conocimiento, donde se le da uso y sentido social a la información.

2.1.4. Hacia Internet 2 / Educación en la era del conocimiento

Las comunidades de conocimiento en la historia del ser humano, han sido los más eficientes transmisores de los valores y evolución de los grupos sociales, hasta las redes globales de las comunidades científicas y académicas de nuestro tiempo, han hecho posible sus descubrimientos e innovaciones gracias a estas redes humanas que comparten el saber y los transmiten a la sociedad.

En mayo de 1999, la Corporación Universitaria para el Desarrollo de Internet (CUDI) y la UCAID, la organización líder del proyecto Internet 2, firmaron un acuerdo de colaboración en el desarrollo de tecnologías y aplicaciones avanzadas de Internet para educación e investigación.

Los investigadores en universidades mexicanas tendrán la oportunidad de colaborar con sus colegas en Estados Unidos trabajando en proyectos avanzados. Esto permitirá que la investigación en México entre en contacto con tecnologías de vanguardia en el campo de las redes de telecomunicaciones avanzadas y la nueva generación del desarrollo de redes inteligentes.

Los objetivos de este acuerdo establecen:

• Proveer la apropiada interconexión entre Internet 2 y miembros del CUDI con el propósito de desarrollar pruebas precomerciales de estas tecnologías y aplicaciones avanzadas de investigación y educación.

Entre las metas particulares del CUDI se propone:

• Promover la creación de una red de telecomunicaciones con capacidades avanzadas. • Fomentar y coordinar proyectos de investigación para el desarrollo de aplicaciones de tecnología avanzada de redes de telecomunicaciones y cómputo enfocadas al desarrollo científico y educativo de la sociedad mexicana.

Durante los últimos 35 años la comunidad académica superior ha incorporado el uso de tecnología electrónica a sus métodos de investigación y por eso hoy no resulta extraño que numerosos campus universitarios en todo el mundo cuenten con redes de alta velocidad y ancho de banda para sus actividades cotidianas, con un ambiente computarizado en expansión en aulas, laboratorios y talleres, y desde hace varios años Internet se incorporó a este cuadro, permitiendo el uso de correo electrónico, páginas con índices de contenidos, herramientas para compartir lecciones de manera asincrónica y en tiempo real, haciendo posible en muchos casos colocar cursos en línea completos y validados.

Los fundamentos de Internet 2 parten de un hecho innegable: la calidad de servicio que prevalece hoy en Internet se ha deteriorado por numerosas circunstancias, desde la obsolescencia misma de protocolos, equipos e infraestructura, en relación con la explosiva cantidad de usuarios en el caótico mundo virtual de este medio, con usos que van desde el envío de animaciones o pesados juegos electrónicos hasta estudiantes de posgrado e investigadores compartiendo datos cruciales para trabajos de importancia estratégica. Estas contradicciones y erosión de la capacidad de comunicación en internet han sido los principales argumentos para la búsqueda de una alternativa.

El debate sobre la naturaleza de esta poderosa infraestructura parte de su propia denominación: construye mejoras, extensiones y nuevas capacidades sobre el protocolo de Internet, IP (Internet Protocol), aunque su parentesco con la anterior versión oscurece un poco sus atributos y objetivos.

La visión clara de la participación de instituciones gubernamentales y líderes en la industria de las tecnologías de información, ha cimentado un escenario precompetitivo que fomenta una temprana adopción de modelos vanguardistas con nuevas tecnologías y servicios de entrega de contenidos, por parte de los proveedores comerciales de Internet, en el entendido que sólo el sector privado podrá contribuir con sus recursos en una arquitectura mejorada de Internet para que los usuarios en hogares y oficinas sean beneficiados y fortalezcan con su consumo la retroalimentación indispensable para estandarizar los nuevos productos y servicios.

Por eso Internet 2 se vislumbra como piedra angular en el desarrollo y distribución de los conocimientos indispensables para cerrar el ciclo virtuoso que llevará estas tecnologías a la sociedad en general.

Ante esta perspectiva resulta claro que la educación superior no sólo seguirá relacionándose fuertemente con el Internet comercial para desarrollar gran parte de sus servicios de comunicación, sino que se marca una acentuada tendencia para migrar hacia el sector privado la plataforma de esta importante toma de decisiones.

Así, una institución universitaria podría utilizar una sola de esas conexiones para facilitar a su comunidad local el acceso a estos servicios de tecnología de punta.

En esta fase de aplicación en el ámbito de la educación superior, el proyecto Internet 2 se enfoca en el desarrollo y prueba de la efectividad de un amplio rango de nuevas tecnologías para la enseñanza, aprendizaje, investigación y colaboración, y el crecimiento de los participantes en la alianza institucional-académica-industrial, ha permitido que gran cantidad de universidades en el mundo sumen sus conocimientos y comunidades locales.

2.1.5. Los profesores virtuales

El concepto de “en cualquier lugar y a cualquier tiempo”, se aplica no sólo a los alumnos, sino también a los profesores. Es decir, no sólo son los asistentes a los cursos, sino también quienes los imparten, dirigen o guían, a quienes debemos poder encontrar en su escritorio, independientemente de dónde se instalan los canales para cada escuela de educación superior. La televisión, en este caso, ha logrado tener un impacto muy importante en la educación en México simplemente mediante la Telesecundaria o el Telebachillerato del estado de Veracruz; ambos, ejemplos claros de lo que se puede hacer bien con dicho medio.

En México la internacionalización se comienza a ver reflejada en las universidades privadas, de tamaño medio a través de las alianzas que se establecen, por ejemplo, con Harvard. De esta forma, ciertos cursos tienen una doble certificación. Sin embargo, este tipo de contratos excluye en buena medida a la actividad académica local porque en muchos casos no se acepta la aportación de valor agregado educativo de la institución mexicana, sino que simplemente la catalogan en el papel de registro escolar como transmisor o retransmisor de contenidos. Ante esto, las universidades mexicanas deben trabajar fuerte para colocar sus productos en el ámbito hispanoamericano de los Estados Unidos o Canadá, como en un proceso de ida y vuelta. La población de habla y cultura afín a la nuestra es enorme y requiere del conocimiento que se genera en México, aunque también puede estar a disposición de la población hispanoparlante en general. A toda esta población se puede tener acceso a través de la educación a distancia. De ahí que se necesario establecer alianzas y aprender a operar en redes, en donde las condiciones de acceso sea de pares, y en donde cualquier disparidad sea únicamente la del número de horas producidas o de especialidades disponibles. Todos estos son retos que se establecen en la modalidad de la educación a distancia.

2.1.6. Los modelos de e-Learning, multimedia y m-learning

Con base en la experiencia en la aplicación de las TIC en la educación y capacitación a distancia, se han desarrollado aplicaciones que integran distintos recursos y plataformas informáticas, como cursos interactivos que pueden ser desplegados en CD-ROM o internet y que incluyen video, audio, animaciones en dos y tres dimensiones, entre otros.

El modelo de e-Learning por internet requiere diseñar contenidos de alta interactividad para su funcionamiento en línea; construyendo portales web para el acceso a recursos tutoriales, videos y conferencias en tiempo real o bajo demanda; seminarios virtuales con foros, chats, grupos de discusión, asesoría y evaluación en línea, y complemento bibliotecas digitales y ligas que permiten la sinergia de contenidos.

En los últimos dos años se ha precipitado una nueva familia de herramientas de cómputo móvil personal, que permite distribuir contenido a dispositivos portátiles como el PDA (Personal Digital Assistant) y hoy el ya popular i-Pod, y seguramente, en muy poco tiempo, los teléfonos celulares.

Es un terreno prácticamente virgen en materia educativa y hasta el momento sólo se han desarrollado programas experimentales y por iniciativas aisladas, que incorporan tendencias del exterior.

Son sectores empresariales y de investigación que han adoptado los modelos combinados del e-learning y el m-learning en el marco de sus procesos de aprendizaje.

Si bien el m-learning no es una modalidad muy difundida aún en América Latina, poco a poco comienza a generar interés en el sector corporativo.

El m-learning de implementaciones educativas con componentes hipertextuales y multimediales en formatos digitales, que se utilizan para brindar capacitación e información a usuarios de diversos tipos de dispositivos móviles (palms, pocket pc, celulares, notebooks, laptops). Sin duda, un nuevo paradigma que cuenta con precedentes en compañías como Vodafone, 3COM o Nokia, y que podría sintetizarse como el punto de intersección en el que confluyen la informática móvil y el e-learning, para producir experiencias educativas cuando uno quiera y desde cualquier parte, literalmente.

Tiene que ver con que la educación móvil es una solución costo-efectiva para transmitir y construir conocimiento sin necesidad de inversión en reformas locativas ni en infraestructura, gracias a su funcionamiento por redes inalámbricas. En segundo lugar por que va en la misma dirección que los avances tecnológicos en conexiones inalámbricas. Tal vez uno de los más conocidos es la política del OCC (de las siglas en inglés Occasional Computing Connected) que permite un correcto funcionamiento del equipo sin estar conectado todo el tiempo a la red, lo que claramente aumenta la flexibilidad del m-learning.

Hay que generar una comunidad real interesada en potenciar la educación con nuevas teorías de aprendizaje y herramientas tecnológicas en salud. Luego es mucho más fácil introducir el nuevo paradigma de la educación móvil a través de eventos, divulgación de medios y showrooms para lanzamientos de nuevas herramientas tecnológicas que faciliten el aprendizaje diario.

Es claro el próximo crecimiento de las computadoras de bolsillo con conexión inalámbrica y diversos contenidos multimedia educativos y de entretenimiento.

2.1.7. La vinculación entre la tecnociencia y la industria

Gran parte del desarrollo científico en las ciencias de la computación habían pasado años en laboratorios de universidades, sin que hubiera un contacto con el mundo productivo. La industria y la academia han estado divorciadas por largo tiempo en países como México, pero los avances tecnológicos en sistemas de información y la tendencia globalizadora de la economía, han empujado a los expertos a salir con sus trebejos electrónicos para revolucionar la manera en que se produce y trabaja.

Un caso evidente de este contexto es el desconocimiento que la industria tiene de los desarrollo en Inteligencia Artificial o neurocomputación, que en México tiene robustas raíces y desarrollo a la altura de los mejores centros de investigación internacionales. En este campo se han conjuntado iniciativas en la comunidad científica mexicana, para aprovechar los descubrimientos y aplicaciones de esta importante rama del saber.

Las redes neuronales son conocidas como técnicas estratégicas que resultan de la mejor aplicación posible para resolver un determinado tipo de problemas. Algunos ejemplos son los sistemas de predicción y reconocimiento de patrones, dos campos en que las redes neuronales son las soluciones óptimas.

Existen muchos otros usos de la neurocomputación, claramente identificados con problemas. “En América Latina existen los elementos para utilizar con eficacia sistemas de predicción de ciclones, condiciones atmosféricas para tomar medidas de contingencia que pudiera salvar cosechas, infraestructura y sobre todo vidas humanas.

Se han desarrollado herramientas para la producción como sistemas de reconocimiento para el control de calidad de frutos y legumbres, una aplicación muy directa si se tiene en cuenta de que las exportaciones de verdura a Estados Unidos que por falta de previsión llegan maduras a su destino y son rechazadas. Las redes neuronales permiten no sólo ahorrar cuantiosos recursos, sino que resuelven directamente el problema en la selección electrónica del producto, y tenemos grupos industriales que los exportan por montos de 20 y 30 millones de dólares anuales, y el control de calidad es clave.

Otros problemas de predicción que pueden resolverse con la computación neuronal son las finanzas modernas, de alta complejidad en la administración y comercio de valores en un sistema global. En esta dinámica a veces un día de anticipación es suficiente para introducir medidas económicas correctivas.

En nuestros países estas soluciones tecnológicas utilizadas con un sentido social, tienen un futuro innegable, con una eficacia superior en la producción de los sectores primarios. Es muy importante destacar esta visión, pues tecnificando el campo es la mejor manera para reducir la brecha entre ricos y pobres y contribuir a la paz.

Pero hay otras muchas aplicaciones que mejorarían la vida de las grandes poblaciones, como el control en la calidad de la producción de gasolinas que en la medición de parámetros la neurocomputación podría introducir un conocimiento muy valioso.

2.1.8. El Multi-MEDIO y la memoria colectiva

Existen nuevas empresas que colocan productos en línea, con el preciso objetivo de que alguien los “robe”. Por ejemplo, un icono interactivo con funciones de audio, puede ser “pirateado” con toda confianza, pues tiene información que al fabricante le conviene difundir (publicidad, ofertas, promociones, etcétera).

Museos virtuales. Alternativas en internet para divertirse y educarse.

Importantes instituciones como el Smithsonian, pueden tener a su disposición distintas soluciones de software para instalar exposiciones antropológicas virtuales, en 3D, en varios idiomas y para varios niveles de lectura e interactividad.

La industria del CD-ROM se ha beneficiado enormemente con el diseño de programas didácticos interactivos para visitar ruinas arqueológicas, por ejemplo, con un despliegue informativo que no sólo hará enriquecedora la consulta, sino que también sumamente gozosa.

Estos sistemas tendrán un alto impacto en la medida en que las grandes corporaciones de la industria informática y autoridades educativas lleven estos recursos al salón de clases.

2.1.9. Las megauniversidades

En septiembre de 2000, tuvo lugar la primera videoconferencia de la red de Internet 2 utilizando el protocolo H.323 y las mejoras son verdaderamente impresionantes, a pesar del buen desempeño con que se maneja actualmente la red de videoconferencias. Fuera de México los impactos de la educación a distancia se pueden encontrar en distintos frentes. Uno de ellos es el que se refiere a la formación de las megauniversidades. Éstas son universidades de más de 100,000 alumnos basadas, esencial o totalmente, en educación a distancia. Aquí se deben mencionar a la Open University del Reino Unido, a las universidades a distancia y abiertas de la India, China y otros países del Oriente y a algunas universidades más que quizás no alcancen esta escala, pero que están cerca de la frontera de los 100,000 alumnos, como la UNED de España.

Estas megauniversidades reciben fuertes apoyos de sus gobiernos, pero también enfrentan, desde luego, dificultades de aceptación como a las que se ven expuestos los proyectos de educación a distancia, pero se busca vencerlas a través de estrategias de medios y del impacto vocacional de los estudios que se realizan en ellas.

A partir de las megauniversidades, hay una tendencia a discutir la creación de universidades a distancia, que estén diseñadas totalmente para dicho modelo, como la Open University. Estas universidades van a tener ventajas y fortalezas comparadas con las universidades tradicionales. Una de las diferencias es que están orientadas al trabajo a distancia. Por tanto, la contratación de su personal técnico y académico, así como los recursos tecnológicos de que disponga tienen que estar concentrados hacia la educación a distancia.

Lo que se debate es el impacto que estas instituciones puedan tener a largo plazo por el hecho de que, a diferencia de las universidades tradicionales, no cuentan con una amplia planta académica, no tienen incentivos para formar bibliotecas y otros acervos de objetos de gran tamaño –como herbarios o colecciones de animales disecados, etc.- Probablemente la evolución más favorable sea la que tengan las universidades “duales”. Éstas son las que tienen tanto una planta académica tradicional y estable, con lugares fijos y una planta física importante de laboratorios, bibliotecas, centros de cómputo, etc., como una actividad a distancia. Esta transformación se está viendo hoy en la Universidad Nacional Autónoma de México, en el Instituto Politécnico Nacional y en la mayoría de las universidades públicas de los estados, como la Universidad de Occidente.

De esta forma, se está viendo como un posibilidad real esta combinación de capacidades de respuesta flexible por el hecho de contar con una academia grande, diversificada y enfocada para poder atender poblaciones que no pueden asistir a la escuela a través de los medios a distancia.

En México, frente a la organización actual de nuestras universidades, estos modelos resultan casi incomprensibles, pues plantean que cada maestro esté en el mercado con su curso. Así, la universidad se ve a sí misma como un mercado interno y, en lugar de hablar de mecanismos de evaluación o de estímulos para profesores, indica el éxito y la calidad de los profesores pues éstos se notarán en la medida en que más alumnos decidan adoptar sus cursos.

Este modelo extremo tiene una evolución lenta una vez que se ha implementando, pero merece una observación atenta porque puede tener efectos de largo plazo si resulta exitosa. Puede conducir a las universidades públicas a una crítica muy severa, pero en cambio, si resulta un fracaso, puede obligar a mucha gente a reformular lo que cree que va pasar en el mundo entero con la iniciativa pública y la iniciativa privada.

2.1.10. El futuro de las universidades En cuanto al futuro de las universidades, estamos enfrentando consecuencias tecnológicas trascendentales. Las universidades han sido afectadas por los cambios sociales y los usos de las nuevas tecnologías que se han sucedido de manera acelerada en los años ochenta y noventa. Y seguramente, entre los años 2000 y 2020, vamos a poder ver una evolución que continuará estas tendencias.

Lo anterior se confirma porque en muchos países del mundo el Estado se ha retirado de algunas de sus funciones tradicionales. En el sector educativo de México, por ejemplo, tenemos que el Estado financia cada vez más, incluso directamente con dinero del Consejo Nacional de Ciencia y Tecnología (CONACyT) a instituciones privadas de educación superior como el Tecnológico, el ITAM (Instituto Tecnológico Autónomo de México), etc.

Vemos que el Estado se retiró desde hace ya muchos años de la función de decidir qué estudios son buenos o malos, qué estudios certifica o no. Actualmente, sólo registra los cursos que imparte una institución. Además, la Ley de Profesiones quedó incompleta por un cambio legal, pues habla de que serán los colegios de profesionistas los que determinen quién está apto para ejercer una profesión o quién ya no. El Estado ha tenido retiros importantes de la actividad educativa, incluso no sólo a nivel de actor sino de la actividad rectora. Asimismo, tenemos la toma de espacios por la iniciativa privada -en casos como el del Tecnológico para hablar del sector educativo-, y desde luego en muchas otras esferas.

La sociedad, por otra parte, impone o plantea demandas superiores a las universidades. Exigen de las universidades, Estado, Organizaciones No Gubernamentales (ONG’s), sindicatos, municipalidades, etc., desde el conocimiento y la resolución de problemas sociales, hasta el desarrollo o aplicación de tecnologías.

¿Sociedad del conocimiento? No se puede negar que los alimentos siguen siendo producidos en el campo gracias a la agricultura; que otros bienes esenciales siguen siendo producidos por las industrias, etc., pero lo importante aquí –y creemos que es el denominador común del que no podemos escapar– es que en nuestras sociedades actuales el conocimiento y no sólo la información, es determinante como diferenciador potencial de la capacidad de una sociedad.

Ahora bien, se esté o no en la “sociedad del conocimiento”, lo que no podemos negar es que las universidades tienen una responsabilidad ante nuestras sociedades, pues de su viabilidad e independencia va a depender el acceso y la creación de nuevo conocimiento. Es decir, las universidades dependen tanto de la capacidad de circulación y aprovechamiento de su propio conocimiento, como del éxito que puedan tener los productos de este conocimiento.

Un segundo factor importante en el análisis de la “sociedad de conocimiento”, tiene que ver con la “brecha digital” o “marginación digital”. Así, se puede decir que un país es un miembro distinguido de la “sociedad del conocimiento”, debido a su acceso a los medios digitales, a las computadoras, a la televisión, etc. Aquí es fundamental manejar métricas sociales que construyan el contexto en el que se encuentra el medio educativo. Por ejemplo, existe el entusiasmo por las facilidades que ofrece la educación en línea; pero la crítica señala que hoy no todos los estudiantes tienen acceso a computadoras conectadas a red.

Para normar un criterio al respecto es particularmente importante atender las conclusiones de la Cumbre Mundial sobre la Sociedad de la Información (CMSI), en Túnez, el pasado noviembre, donde el debate político sobre el “gobierno” de internet desplazó a la “brecha digital”, en un intento inútil de llamar la atención hacia la diferencia entre ricos y pobres en el acceso a la información y las comunicaciones, y nuevamente, como en Ginebra, en 2003), los países ricos se negaron a respaldar el Fondo de Solidaridad Digital.

Líderes de todo el mundo respaldaron el Fondo de Solidaridad Digital en la Cumbre Mundial celebrada en la sede de la ONU el pasado septiembre, al comienzo de la 60 sesión de la Asamblea General.

La cumbre, también llamada “Milenio más Cinco” y considerada “la mayor reunión de líderes mundiales de la historia”, reconoció en su documento final que la ciencia y la tecnología son vitales para lograr los Objetivos de Desarrollo del Milenio.

Hasta ahora, el Fondo recaudó 5,5 millones de euros de sus 22 miembros, que incluyen nueve países, además de organizaciones internacionales, ciudades y provincias.

Si cuentan con fondos adecuados, las TIC pueden reducir notablemente la brecha digital, impulsar la economía mundial, pero también están las economías locales, se coincide.

Con fondos del Banco Mundial, en 1997 se estableció la Universidad Virtual Africana, que ofrece educación de alto nivel en toda África a través de Internet. La Universidad funciona en 18 países desde 2002, y tiene más de 3.000 estudiantes inscriptos.

Yoshio Utsumi, secretario general de la Unión Internacional de Telecomunicaciones, organizadora de la CMSI, confía en que el mundo esté interconectado para 2015, incluyendo a las 800.000 aldeas que hoy no conocen las TIC.

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