Breve historia de unos pioneros…

Illy Keller
In memoriam octubre de 2010

el ambiente

Rock progresivo, experimentación y new wave

Se me hace tarde, odio llegar empezado el concierto…  Llegaremos tarde… No la espero más, suerte que vivo a unas cuadras de El Ágora. No hay gente fuera, titubeo, no sé si entrar o no. Imagino el pequeño foro atestado y sus butacas, la bronca para pasar entre rodillas y gente sentada en los pasillos. ¡Decibel en vivo! Subo las escaleras presa de un intenso violín y ruidos raros, cánticos guturales. Me detengo. Subo despacio hasta las cortinas empapadas de luz roja. Me asomo con mortal disimulo: Walter Schmidt en el centro de una luz ictérica, flaquísimo, esculpido en su bajo, diminutos objetos sonoros y juguetes mecánicos en el suelo; Carlos Robledo desflora el piano y sintetizadores a la Korg con desdén dadaísta; su hermano Vico sentado entre el público desmenuza el violín y alguien más, con una gabardina oscura y sombrero medieval, arco, flecha y un extraño carcaj. La música, el ruido emana de cajas con perillas y botones, objetos musicales, aullidos de estática entre pases de violín estridentista: grotesco impacto a mi retina casi adolescente, no resistí, huyo arañado por el presentimiento de que el arquero subterráneo me fijará en su mira. Desperté, vi el reloj, se me hizo tarde.

Representaciones músico teatrales, performance y happenings excelentemente producidos. Decibel: Teatro de Arquitectura, Ciudad Universitaria. Hip-70, donde compraba discos desde hacía un buen: rock progresivo, avant-garde y rock en oposición; la segunda generación punk que curiosamente brincó al reggae, new wave, new romantic, techno pop, LPs de colección a precios espeluznantes. Después intensa temporada en la Carpa Geodésica, también en el sur de la ciudad. Fines de semana: conciertos de rock progresivo con Chac Mool y Caja de Pandora: sobre las gradas de madera unas 700 personas cimbran el recinto cada viernes, con los primeros acordes de “Salamandra”.

 

En la planta alta de Hip-70 vi por primera vez a Size, new wave, un vocalista loquísimo, Illy Bleeding: música marciana y a veces violenta; él desafiando todo el tiempo a la gente, tirándoles encima agua o cerveza, se avienta con frenesí, un vidrio corre sobre su pecho en hilillos de sangre. Punkies, replicantes y ciber-góticos poblaban los espacios de esos antros y pronto buscarían otros más subterráneos. La transición de “rock electrónico” al electro pop no está clara pero se dio en el uso de cada vez más aparatos electrónicos: cajas de ritmos, secuenciadores, grabadoras, sintetizadores, percusiones digitales, los primeros samplers en el mercado e infinidad de objetos productores de ruidos y sonidos como cajas musicales.

Las cuevas rockeras no podían seguir albergando algo tan distinto como la sensibilidad electrónica, y pronto dejarían su lugar a otros míticos santuarios, preparados para recibir la apática violencia de los 80 y la explosión del cyber gothic, industrial, electronic body music y new beat-techno de Europa, que allanaron el camino de hardcore para cerrar los 80.

Entrevista con Walter Schmidt (1998)

Decibel se desarrolló en una época en que sólo el término “rock” podía expresar lo alternativo, así, “rock progresivo” o “rock en oposición” fueron etiquetas para describir lo posmoderno experimental…

Walter Schmidt: Bajista de Decibel y por siendo 12 años director de la revista Sonido, donde firmaba artículos con el seudónimo de “Nadir”. Condujo el programa de radio Rock Marginal, en Radio UNAM durante unos 15 años, abrieron ventanas muy importantes para conocer al avant- garde europeo, de Estados Unidos y México durante los años 70 y 80.

Decibel se inició alrededor de 1974 con Carlos Robledo y con un baterista, Moisés Romero, con influencias del “rock progresivo” de ese tiempo (Emerson, Lake & Palmer, Yes, King Crimson, Pink Floyd, etcétera), pero el grupo mexicano buscó sonido propio. Se incorporó después Alejandro Sánchez, Moisés dejó la banda y entró Jaime Castañeda, formación básica, pero que dejó desfilar a músicos como Javier Baviera y Arturo Meza. El grupo duró más o menos hasta principios de 1980, cuando algunos de sus integrantes salieron de México.

 

Algunos terminamos algo desencantados y buscamos alternativas. En ese tiempo Carlos Robledo y yo conocimos a Jaime (aka Illy Bleeding) y formamos el grupo llamado Size, con una tendencia totalmente distinta, antes música experimental y de improvisación, y ahora la idea era hacer música más accesible y hasta cierto punto comercial y bailable, que fue una muy buena época en un lugar llamado Hip 70, donde tocábamos de jueves a domingo; era muy divertido, como el club por excelencia para toda una generación.

 

Después de esto, ya estaba por salir el álbum de Size, incluso se grabó, pero hubo un problema con la disquera Polygram, y por algún motivo no pudo salir, eso fue por 1982-83, y entonces nos devolvieron la cinta y muchos años después, ya en los 90, Alejandro de Rock and Roll Circus se aventó a editar el disco y salió en CD, pero mucho tiempo después.

 

Al desintegrarse Size, con una amiga, Ulalume Zavala, y Humberto Álvarez, formamos Casino Shangai, con otro giro a nuestra creatividad musical. Tuvimos cierto éxito, pero también hubieron problemas con la edición del disco, que finalmente se hizo, y se presentó con los de otros grupos en un evento muy exitoso en el Magic Circus.

 

Desgraciadamente las compañías apoyaron a grupos más comerciales y a pesar de haber vendido 2,000 discos y 2,000 cassettes, y que a mucha gente le gustó, no se apoyó para grabar un segundo disco, nos cansamos y el grupo se desintegró.

 

Después de este tiempo, partiendo de la escena relativamente focalizada de aquel entonces, hoy la gran diversidad de lo que se hace desborda los límites de la capacidad de conocer y es más difícil estar al día. En el mundo de la música electrónica se hacen tantas cosas que es virtualmente imposible dedicar la atención a lo que se hace en cada género.

 

“En el terreno experimental se siguen haciendo cosas de gran calidad como las que produce Carlos Alvarado, Humberto Álvarez como solista, en la línea de retomar las influencias prehispánicas, incluso con letras en náhuatl, con música electrónica; lo que hace Bringas, que se presentó con Fred Frith y Chris Cutler, con quienes estuvo improvisando, con un resultado bastante interesante y así de rico es el panorama de la música contemporánea; músicos y grupos tan importantes como Philip Glass, Diamanda Galás, Front 242, Gong y Magma, grupo este último al que le abrimos el concierto, lo que para nosotros fue cumplir un sueño.

 

Es importante notar que estos grupos iniciaron en los años 60 y sus propuestas siguen siendo válidas, siguiendo fieles a su concepto original”.

 

A raíz de estas experiencias resurge la inquietud por desempolvar el material de Decibel, y Alejandro Ruiz avivó la flama y propuso reeditar el disco de El Poeta del ruido, en una edición pequeña pero que se vendió bien. Poco después se produjo algo con algunas piezas grabadas en vivo, habiendo más tarde la intención de sacar más material, algunas cosas viejas.

 

Coincidentemente regresó de Italia el baterista, Jaime, y nos propusimos mejor entrar al estudio y grabar algo nuevo, y salió así Fortuna Virilis que fue grabado desde el año pasado y que estaba programado para que saliera junto con el concierto de Magma pero no fue posible hasta este marzo del 2000.

 

“Estamos en el camino de retomar todos esos conceptos que tuvimos al principio, desde los años 70, y que a fin de cuentas, por lo menos de nuestra parte, sentimos que sigue siendo válido, y que además es diferente porque a pesar de que han pasado 25 años, creo no hay ningún grupo que suene como nosotros, sin decir que es bueno, malo, bonito, y ese es el sentido de lo que hacemos, sin que esperamos que tenga un éxito comercial, porque sencillamente nos gusta, una declaración de lo que tú piensas.

Breve historia

Quizá para muchos de los lectores de esta revista todo el asunto de la música electrónica le parezca algo nuevo pero los antecedentes vienen de mucho tiempo atrás, sólo un dato para ilustrarlo: John Cage compositor y visionario norteamericano utilizó por primera vez dos tornamesas como herramientas para su obra Imaginary Landscape No 1 en 1939, adelantándose por cuarenta años o más a los djs contemporáneos, se dice que no hay nada nuevo bajo el sol y es cierto y en México tenemos varios ejemplos de gente que ha trabajado en los difíciles campos de la exploración sonora desde hace mucho, mucho tiempo. Este escrito, aunque breve, trata de ser un reconocimiento a estos pioneros.

A mediados de los setenta surge en la ciudad de México, Decibel, colectivo liderado por Walter Schmidt y Carlos Robledo, dedicado por completo a derrumbar las fronteras musicales por medio de un sonido caótico e irritante , imposible de entender sin las influencias del jazz libre y de compositores como Karlheinz Stockhausen o el ya mencionado John Cage y la marca del llamado Rock en Oposición que se daba en Europa con grupos como Henry Cow, Slap Happy, Stormy Six y otros que tomaban la vanguardia y el activismo político como bandera , los conciertos de Decibel eran memorables una mezcla de performance o happening, aderezados con la música más extraña en la que se podían escuchar los sonidos emanados por sintes analógicos (hoy tan de moda) que en aquel tiempo era casi imposible escuchar en concierto, además de saxos enloquecidos, contrabajos y percusiones.

Decibel grabó un disco llamado El poeta del ruido que para algunos se volvió objeto de culto y no solo en México sino también en otras partes del mundo que supieron de ellos por algunas piezas que aparecieron en algunas recopilaciones internacionales , esta grabación fue reeditada a principios de los noventa con el nombre de Contranatura con algunos cortes extras y aún se consigue con algo de suerte. Otros grupos que nacieron a la sombra o por influencia directa de Decibel fueron El Queso Sagrado (Alex Eisenring), Como México no hay Dos (Doctor Fanatik y Capitán Pijama), Krol Voldarepet Knact Didáctico (con Arturo Meza), High Fidelity Orchestra (con Jesús González), Herejía (con Tizoc Briseño y Cox Gaytán), Via Láctea (Carlos Alvarado) Nazca y Oxomaxoma (con Arturo Romo y José Älvarez), entre otros.

La mayor parte de estos grupos duró poco tiempo o su trabajo fue intermitente, de el Queso Sagrado nunca se realizó una grabación formal y algunos de sus integrantes formaría otras bandas como Síntoma, una banda de techno o Natabisk también dedicada a los sonidos sintéticos, que grabaron 1 L.P., cada una, grabaciones de buena calidad que hoy son de colección.
High Fidelity grabó dos discos y el primero fue reeditado en c.d. hace uno o dos años.

El trabajo de Carlos Alvarado como Vía Láctea ha sido reeditado en compacto y no es difícil de encontrar en el Chopo, otros proyectos de este músico a través de los años son Tony Rayola, dueto techno al lado de Jesús González; Vector Escoplo al lado de la gente de Oxomaxoma y el guitarrista Víctor Méndez.

Nazca acaba de reeditar sus dos discos y Oxomaxoma sacó su primer compacto hace pocos años, pero su trabajo se difundió en varias partes del mundo en cassettes, está en proyecto una nueva grabación y también hay que destacar sus colaboraciones con Alquimia en algunos de sus discos.

Alquimia por su parte vive en Londres y sacó un disco al lado del legendario Rodelius, mitad de aquella agrupación electrónica inglesa Cluster con la que algún día colaboró Brian Eno .

Hay otros músicos como José Luis Fernández Ledesma que tiene un buen número de discos que se distribuyen principalmente en Europa y Estados Unidos . Una de sus grabaciones es Sol Central, donde muestra su dominio sobre los medios electrónicos para la creación de música.

En fin una historia sonora interesante en la que no podemos dejar de mencionar a proyectos como Casino Shangai, una banda techno de principios de los ochenta que prodría ser considerada antecesora de corrientes como el lounge y el trip hop, formada por gente que estuvo en Decibel (Schmidt, Robledo, Humberto Álvarez y la cantante Ulalume, en fin una historia que merece una revisión mucho más profunda y de la que aún siguen brotando frutos. Para una visión más amplia es recomendable echar una ojeada al libro de David Cortés (Times Editores) El Otro Rock Mexicano, aunque mucho de los aquí comentado tuviera muy poco de rock y mucho de búsqueda.

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4 comentarios to “Breve historia de unos pioneros…”

  1. Hola, muy buen recorrido histórico-sonoro. Quisiera mencionar que en la actualidad los proyectos de Tizoc Briseño están en puerta ser retomados, sobre todo Zolnegro. Puedes visitar el link del sitio web http://www.myspace.com/zolnegro ó bien http://www.mexihkamuzik.com

    Los discos de Erehia siguen gestándose. Actualmente disponemos del Manuzcrito Ze y el Manuzcrito Ome.

    Sin más espero puedas checar los proyectos.

    Manuel Zolnegro.

  2. Angelica Says:

    Me gusto la reseña, pero, porque no mencionan al Grupo Syntoma y su lider Alex Eisering, que también fueron pioneros de la música Tecno en México.

  3. Hi there, I check your blogs regularly. Your story-telling style
    is witty, keep up the good work!

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