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De las profundidades sinápticas a los artefactos culturales: Roger Bartra y su Antropología del cerebro (primera parte)

Posted in ARTE, CIENCIA Y TECNOLOGÍA, CULTURA on noviembre 28, 2015 by zewx

brainsoutEl libro Antropología del cerebro. Conciencia, cultura y libre albedrío, de Roger Bartra (Fondo de Cultura Económica, segunda ed. 2014)) es una sorpresa fascinante sobre esa materia nebulosa tan abigarrada de misterios, como el universo mismo, como es ese microcosmos electrobioquímico llamado cerebro, y el fenómeno de la conciencia; las conexiones humanas únicas desplegadas en la Cultura y sus relaciones con la realidad, sea ésta lo que sea: un caos cotidiano de sensaciones y decisiones en las que también orbitan la propia ciencia, el arte, y la manera como nos relacionamos unos con otros, donde los lenguajes y códigos han mutado como extensiones del sistema nervioso que se han confeccionado a lo largo de milenios y que se traspasan de generación en generación, de lo genético a lo aprendido.

En una hermosa alegoría del micro y macrocosmos, el cerebro humano encarna tantos misterios y especulaciones como el universo o las profundidades abisales, donde los escasos datos dan lugar a generosas historias científicas, pero en el caso de la bolsa encefálica del ser humano, la posibilidad de rebanarlo hasta lo absurdo, se descubren elementos que dan luz sobre algunos aspectos de su funcionamiento en un planeta global, masificado e hpermediatizado, pero otros prohíjan más interrogantes, y uno entre muchos otros casos, y que siguen maravillando a los científicos sin tener conclusiones claras, es el de Hellen Keller, del cual se conoce más profundamente por la propia iniciativa de esta deslumbrante mujer para documentar su caso y darle explicaciones ontológicas y epistemológicas de gran riqueza para las ciencias neurológicas.

Esta segunda edición ampliada, de 2014, impresiona a cada paso con un nutrido repaso por las más actualizadas investigaciones y teorías sobre el cerebro, la conciencia, la memoria, el conocimiento, la mente creativa, con un abanico impresionante de autores y experimentos que este antropólogo nos regala en su hermoso ensayo de menos de 300 páginas, una de esas lecturas que se saborean con lentitud, por la importancia de su contenido y las revelaciones que paso a poco dibuja el autor con sabia amenidad, para llevarnos suavemente de la mano, como en una charla peripatética a sus planteamientos para responder a la pregunta: ¿la conciencia, el lenguaje y la inteligencia son un fruto de la cultura o están estampados genéticamente en los circuitos neuronales?

Y justo ahí empieza la aventura de Bartra para explicar el funcionamiento de estos mecanismos: “la incapacidad y la disfuncionalidad del circuito somático cerebral son compensadas por funcionalidades y capacidades de índole cultural (…) El circuito neuronal es sensible al hecho de que es incompleto y de que necesita de un suplemento externo. Esta sensibilidad es parte de la conciencia”, y nos dice con claridad, para cerrar el capítulo de arranque: “Mi hipótesis supone que ciertas regiones del cerebro humano adquieren genéticamente una dependencia neurofisiológica del sistema simbólico de sustitución. Este sistema, obviamente, se transmite por mecanismos culturales y sociales”.

Esa es la clave y por supuesto que el autor irá paso a paso deshojado la cebolla de las numerosas investigaciones en distintas disciplinas de las ciencias del cerebro, desde las psicologistas hasta los fisiologistas, explicaciones antropológicas y lingüísticas-semióticas.

En 100 mil años el ancestro de los humanos duplicó el tamaño de su masa encefálica en un proceso evolutivo que sólo podría atribuirse a un motor social y cultural y las mutaciones de adaptación y supervivencia modificaron la estructura y anatomía cerebral-craneana con la expansión parietal y la forma de la corteza hacia una configuración esférica, braquicéfala que además redundó en una alteración de funciones y habilidades, atrofiándose unas como el olfato y modificándose otras como la vista y el oído, y fue como la asunción a un medio extraño y amenazante que produjo el sufrimiento necesario, señala Bartra, que para adaptarse sustituyó las sensibilidades perdidas con sistemas de señales y comunicación, aprendizaje y cultura hacia complejos sistemas simbólicos, incluido el lenguaje, detonante definitivo de lo que algunos científicos como Ian Tattersall prefieren considerar más una mutación que una adaptación al medio.

Bartra, siempre apoyado en los más recientes postulados científicos, calcula que al terminar el último periodo glaciar, hace más de 45 mil años, se desarrolló el proceso de expansión del exocerebro humano, como “un proceso estrechamente conectado al sistema nervioso central”, y esa es la esencia de su hipótesis, al contornear “procesos de plasticidad neuronal en circuitos que requieren de experiencias provenientes del medio externo para completarse de manera normal”.

 

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La ensoñación creadora, dejar de aferrar es poético (incluso).

Posted in CULTURA, SOCIEDAD on julio 14, 2015 by zewx

psico-goatPor culpa de la mediatización consumista una multitud ruidosa cree que meditar es para hippies o esnobismo new age, o se cree que es necesario aprender a hacerlo, y se pierde la esencia, con un “eso no es para mí”, y cuando se descubre como la última solución posible para la paz mental, se llega a una fórmula muy sencilla: dejar de aferrarse.

 

Leo en El Libro tibetano de la vida y de la muerte:

 

“Vivimos nuestra vida como una lucha intensa y angustiosa, en un torbellino de celeridad y agresividad, compitiendo, aferrando, poseyendo y logrando, atareándonos constantemente en ocupaciones y preocupaciones superfluas. La meditación es todo lo contrario. Meditar es romper por completo con nuestra forma “normal” de funcionar. Es un estado libre de toda preocupación e inquietud, exento de toda competitividad, en el que no hay deseo de poseer ni de aferrar nada, libre de cualquier lucha intensa y angustiosa y desprovisto De la sed de logros; es un estado sin ambición en el que no hay aceptación ni rechazo, ni esperanza ni miedo; un estado en el que poco a poco empezamos a liberar el espacio de la simplicidad natural de todos aquellos conceptos y emociones que nos aprisionan”.

 

Agrega Sogyal Rimpoché que la mente entrenada es capaz de todo y la mente holgazana diría qué hueva entrenarse, sin pensar que

“ya estamos perfectamente entrenados a tener celos, a aferrar, a sentir angustia, tristeza, desesperación y codicia; entrenados a encolerizarnos ante cualquier provocación. En realidad, estamos entrenados que esas emociones negativas surgen espontáneamente, sin tener que hacer esfuerzo alguno para generarlas”, porque finalmente “todo el dolor, el miedo y la angustia provienen del deseo insaciable de la mente por aferrar”.

 

Paradójicamente la ciencia antropológica moderna coloca al estrés, el dolor y el miedo en la cuna de la humanidad, siendo detonadores de la adaptación al cambio y a las funciones superiores del cerebro, que llevaría a otra paradoja ontológica cuestionándonos qué significa “superior”, en el entendido de que la conciencia es el combustible del sufrimiento y que al final confiere a la razón no una conquista del intelecto sino una condena al ponernos de nariz contra nuestra miseria y la incógnita final del sentido de la vida, que dura un instante y la muerte que es para siempre.

 

Y preguntarse cómo es que la conciencia puede ser capaz de empoderar a la mente y alertarla sobre la importancia de la muerte y de la forma en que morimos, para explicar paradigmas que serían eternos enigmas de la vida, pero además que pueda ser el principio de una liberación, por lo menos del aferramiento a la vida como hoy la conocemos.

 

Este desprendimiento tiene conexiones con el espíritu y génesis de la poesía como experiencia estética y para Bachelart el ensueño es clave para el estado propiciatorio en la creación y goce poético, y para ello evoca una experiencia crepuscular de Victor Hugo durante una visita a Nemours en 1844, que describe este lento sumergirse en la ensoñación para unos, la meditación para otros:

“Todo esto no era ni una ciudad, ni una iglesia, ni un río, ni color, ni luz, ni sombra: era la ensoñación.

Permanecí mucho rato inmóvil, dejándome penetrar dulcemente por este conjunto inexpresable, por la serenidad del cielo, por la melancolía de la hora. No sé lo que pasaba por mi espíritu y no podría decirlo, era uno de esos momentos inefables en que uno siente en sí algo que se adormece y algo que se despierta”.

Al conectar estos pensamientos con el concepto de exocerebro que plantea Roger Bartra, resulta interesante indagar la ruta antropológica en la constitución de circuitos nerviosos extrasomáticos en un desarrollo cultural en que la imaginación, la espiritualidad y la meditación se tornan en conectores que permitan construir dispositivos mentales para subvertir la materialidad de una sociedad en ciclos de crisis cada vez más apretados en una ominosa destrucción del planeta donde incluso el agua pronto podría ser una commodity sujeta a la especulación. ¿Puede el ser humano traer su mente de regreso a casa, todos los días? Habría que meditarlo.

La ensoñación: del budismo tibetano a las tres leyes de la robótica y el exocerebro cultural.

Posted in ARTE, AUDIO, CINE, CULTURA with tags , , , on julio 13, 2015 by zewx

purple-grainNo hace mucho se empezó a construir un clúster en mi cerebro de las experiencias de lectura, música y cine, en ese orden, en que se han generado capilaridades sinápticas que crean conexiones iluminadoras y correspondencias asombrosas, y se cruza en este momento en tres libros que coinciden en el tiempo del ocio necesario para abrevar, y crear una red de energía cognitiva que, si fueran estímulos inconexos no tendrían relación ni consecuencia alguna en mi deleite, y mientras mis oídos son intervenidos por la desconcertante ambientación psico-cósmica de Edward K-Spel & Philippe Petit: Are you receiving us planet Earth?, leo con fruición El libro de la vida y de la muerte, de Sogyal Rimpoché; Poética de la ensoñación, de Gaston Bachelard, y Antropología del cerebro. Conciencia, cultura y libre albedrío, de Roger Bartra. Todo hace relación en mi mente, y cito de este querido pensador mexicanocito la médula de su maravilloso punto de partida:

“El primigenio Homo Sapiens deja de reconocer una parte de las señales procedente de su entorno. Ante un medio extraño, este hombre sufre, tiene dificultades para reconocer los caminos, los objetos y los lugares. Para sobrevivir utiliza nuevos recursos que se hallan en su cerebro: se ve obligado a marcar o señalar los objetos, los espacios, las encrucijadas y los instrumentos rudimentarios que usa. Estas marcas o señales son voces, colores o figuras, verdaderos suplementos artificiales o prótesis semánticas que le permiten complementar las tareas mentales que tanto se le dificultan. Así, va creando un sistema simbólico externo de sustitución de los circuitos cerebrales atrofiados o ausentes, aprovechando las nuevas capacidades adquiridas durante el proceso de encefalización y braquicefalia que los ha separado de sus congéneres neandertales. Surge un exocerebro que garantiza una gran capacidad de adaptación”.

Veo en partes y regreso algunas secuencias de Ex_Machina, película de Alex Garland sobre la inteligencia artificial y la clásica prueba de Turing que le daría certificado, y la condición posthumana, cruzándose para mi propio fantaseo, con las Tres Leyes de la Robótica de Isaac Asimov, que muchos han tenido la tentación de actualizar:

  1. Un robot no debe dañar a un ser humano o, por su inacción, dejar que un ser humano sufra daño.
  2. Un robot debe obedecer las órdenes que le son dadas por un ser humano, excepto si estas órdenes entran en conflicto con la Primera Ley.
  3. Un robot debe proteger su propia existencia, hasta donde esta protección no entre en conflicto con la Primera o la Segunda Ley.

podcast 003 especial MUTEK MX 2012 – ciudad de México-Guanajuato

Posted in ARTE, AUDIO, CULTURA, MÚSICA with tags , , , , , on septiembre 27, 2012 by zewx

mutek mx :: Del 1 al 14 de octubre

http://www.mutek.mx
Luke Abbott – “Carrage”
Scuba – “Hope (Recondite Nocturnal Car Ride)”
Egyptrixx – “Bible Eyes”
Pachanga Boys – “The Untold Legend of Mysterious Ondo”
Nathan Fake – “World Of Spectrum”


 

 

Scuba REINO UNIDO
Egyptrixx CANADÁ
Tim Hecker CANADÁ
DJ Harvey REINO UNIDO
Nathan Fake REINO UNIDO
Nils Frahm ALEMANIA
Jon Hopkins REINO UNIDO
Andrew Weatherall REINO UNIDO
Luke Abbott REINO UNIDO
Euphorie (ARQ1024) FRANCIA
Novi_Sad + RYOICHI KUROKAWA GRECIA/JAPÓN
ANTIVJ FRANCIA
Pachanga Boys (REBOLLEDO+SUPERPITCHER) MÉXICO/ALEMANIA
Elektro Guzzi AUSTRIA
Sonja Moonear SUIZA
LA Vampires ESTADOS UNIDOS
Le Révélateur CANADÁ
Antiguo Autómata Mexicano MEX
Lvis Mejia MÉXICO
LAO MÉXICO
Marcin Czubala, Polonia
Demdike Stare
Holy Other
Laurel Halo
Organ Mood
Sun Arraw
Deadbeat CANADÁ

Derecho a la información y brecha tecnológica / 1

Posted in CIENCIA Y TECNOLOGÍA, CULTURA, SOFTWARE with tags , , , , on diciembre 9, 2011 by zewx

Uno de los principales argumentos que han acompañado al desarrollo de las tecnologías de información y comunicación (TIC) plantea que se trata de un instrumento paradigmático, clave para la conformación la sociedad del conocimiento, previo paso por la sociedad de la información, que vendría gestándose desde hace varias décadas, desde que la computadora se hizo personal. En contraste con este supuesto casi místico, la retórica filotecnológica no aplica para los países atrasados y con serios rezagos en la distribución de la riqueza, con mucha pobreza y poca educación, como México.

De esta dialéctica entre los deseable y lo posible, más que una oportunidad histórica de cambio y avance social cuyo único parangón sería la invención de la imprenta, significa una circunstancia paradójica –por decir lo menos, sin ser alarmistas–, si concedemos algún crédito a quienes hace una década decían con optimismo que los países emergentes tenían la disyuntiva de aprovechar sólo lo mejor y más avanzado de la experiencia de prueba-error de las naciones desarrolladas en desarrollo tecnológico.

A diez años de distancia, estos postulados distan mucho de asemejarse a la realidad, cuando en los países “emergentes”, algunos como la India llevaron este potencial a su mejor expresión, pero en otros la brecha se aprecia más compleja y profunda, al adoptarse de una manera desproporcionada las peores prácticas en el aprovechamiento de las TIC –en primer lugar falta de políticas públicas y programas nacionales de alfabetización digital–, que hoy campean en los usos generalizados de individuos y organizaciones que –con emblemáticas excepciones–, precisamente nos dan parámetros observables para la reflexión académica transdisciplinaria.

A manera de introducción de una serie de piezas editoriales pensadas para motivar la discusión y el diálogo de estos importantes temas, en muchos sentidos estratégicos para el desarrollo de los modelos de conocimiento implicados en la adopción de las TIC, en  permanente transformación, proponemos algunos elementos que ayuden a perfilar un análisis colectivo.

 

La democratización de los medios de comunicación en las redes electrónicas, y la llamada “revolución digital” en el ámbito de una cultura globalizada, partiría de un axioma dual: libre acceso a la información, que requiere de dos condiciones para cumplirse: que la información esté disponible sin restricciones, y que el usuario cuente con los medios para obtenerla. Sin embargo en el origen de la ecuación está su contradicción, al obviar el uso de las comunicaciones mediadas por computadora, en el proceso acelerado de fusión de las computadoras y las telecomunicaciones, que incluso sorprendió mal parado al propio Bill Gates, que en un principio no creyó en Internet y después enmendó su error con su famoso libro La supercarretera de la información y las inversiones trogloditas para lanzar Explorer, al comprender el inconmensurable potencial económico del ciberespacio.

Según los apólogos de la Nueva Economía, editores de publicaciones emblemáticas como Wired, como el autor del libro Out of control, Kevin Kelly, que advirtieron que las grandes transformaciones serían inevitables, imparables, incluso violentas (Alvin Toffler en Cambio de poder) pero que a la larga harían del ciudadano común un ser más propenso a ser inteligente, lector y productor en potencia de conocimientos, con un acceso libre a la información, ergo, al conocimiento, con una serie de artefactos y servicios “inteligentes”, desde hogares automatizados hasta banca electrónica, donde el teléfono celular transitaría de la simple telecomunicación móvil, a ser una especie de control remoto de nuestras vidas digitales, hoy conceptos que deben revisarse, por supuesto, en tanto que su aplicación, aunque el futuro nos alcance a cada segundo, dista mucho de ser homogénea, e impone una brecha económica y cultural aún más formidable que la que nos tenía encerrados en el “tercer mundo”.

La industria está de plácemes dispuesta a hacer negocios multimillonarios basados en un nuevo y “definitivo” auge en la masificación de la computadora, ahora anidada en dispositivos de telecomunicación personal de banda ancha. Las millonarias ganancias se siguen basando, por un lado, en la obsolescencia planificada, una práctica de filosofía empresarial heredada y mejorada de la era industrial de los electrodomésticos, exportada ahora a las industrias del hardware y software de computadoras y dispositivos móviles, con una cadena productiva que no tiene fin, al contrario, se beneficia de la sustitución de aparatos que caducan por la emergencia de nuevos modelos, fetichizados en agresivas campañas de mercadotecnia viral, independientemente de que los productos sean de muy buena, mediana y hasta mala calidad, porque ante la velocidad de la cadena de producción, no hay lugar ni tiempo para la crítica. Esta práctica de mercado abarca la producción de software comercial, que “corre” de forma simbiótica en la categoría propietaria de los derechos y licencias de uso, que el consumidor final desconoce y no tiene otro remedio que aceptar.

En el curso se ha integrado un impresionante mercado compartido entre tecnologías digitales personales y corporativas y las telecomunicaciones de última generación 3G-4G (desde la variedad de iPhones y iPads en la historia reciente de Apple, hasta la malhadada leyenda negra del Windows Vista), ya que hay poca oportunidad para la crítica especializada oportuna, antes de la adopción masiva, a veces tensada hasta la histeria colectiva, en la estampida fanática de cada lanzamiento, desde Beijing hasta Los Angeles (1).

Internet: vástago rebelde y amorfo de la posmodernidad.

Con más de sesenta años de historia del cómputo en México, la globalización trajo consigo a un hijo prodigioso pero rebelde, llamado Internet, creado en los sótanos militares de la “guerra fría”, finalmente presentado en sociedad en los años 70 del siglo pasado, se lo fueron apropiando, primero los científicos académicos, luego las tribus tecnófilas posthippies, y finalmente los adolescentes del milenio, en un no tan largo proceso de socialización, que debe mucho a la comunidad hacker original, que también se ha transformado sustancialmente en el camino; algunos mantuvieron su espíritu libertario de altruismo radical, y que hoy son responsables tanto de la filosofía y logros del software libre, como de intrusiones a sistemas informáticos en nombre de las más diversas causas y banderas, y hasta creadores de virus y malaware.

Muchos otros se mudaron de la noche a la mañana de lóbregos cuartuchos de cocheras y azoteas, a los edificios futuristas del “valle del silicio”, con tantos millones de dólares en cada bolsillo como para fundar imperios multinacionales y decidir en parte la ruta de esta voraz entelequia llamada cibrespacio, en el cual habitan hoy en día 2 mil millones de personas de todos los países del mundo y que, según el cristal con que se mire, serían la semilla de una ciberciudadanía en proceso de formación hacia la sociedad del conocimiento, con capacidad de ubicuidad global pero arraigado corazón hiperlocal, o triste y sencillamente la formación del mercado más grande nunca soñado por los más afiebrados capitalistas.

LA WWW: Caja digital de Pandora y su gemela 2.0

La emergencia de la WWW a mediados de los 90, llevó en una década al primer gran signo de alerta, cuando miles de negocios florecieron o se mudaron a la Red en una fiebre del “oro digital”, que terminó en la infausta burbuja de las empresas “punto com” que explotó como agria bienvenida al siglo XXI, con una fuerte dosis de cruda realidad, nada virtual, sino eminentemente social, porque  muchos proveedores esperaban una curva de aprendizaje-consumo también a velocidad telemática, pero con las viejas estructuras y lógica de los consumidores cautivos en mundos cerrados como America On Line, cuyo modelo de tecnología Push fracasó escandalosamente, y que hoy vuelve por sus fueros con sus hijos y nietos super carismáticos como son los servicios de Facebook y Twitter, con un rostro chamaco, más amigable y “abierto”, que habla idiomas nativos porque los nativos son invitados gratis, sin que esto deje de ser un millonario negocio transnacional.
Al igual que Google y su asombroso y cada vez más “inteligente” sistema de búsqueda, de información, conocimiento y geolocalización, estos emporios del ciberespacio se ganaron la lotería gracias a la entusiasta y diligente contribución de todos y cada uno de nosotros, que enriquecemos este sistema cada vez que lo usamos, y que aprende con cada tecla que apretamos, en cada trozo de información que enviamos por correo electrónico, sea fotografía, información personal, intimidades o banalidades, porque no hay coma o punto que no se guarde en los servidores de estas empresas, cuya ubicación física es secreto corporativo.

Después de la “burbuja” de fin de siglo, lo que aprendieron los gigantes de las telecomunicaciones digitales fue que los entonces nuevos medios electrónicos en red llegaron para quedarse, por una sencilla razón, propiciaron exponencialmente la creación de comunidades virtuales, sólo habría que esperar un poco de tiempo para regresar con esas grandiosas ideas de los mundos virtuales, incluidos por supuesto enormes “malls” y pasatiempos de inmersión, donde las llamadas “redes sociales”, son el último grito de los hábitos de consumo, ahora en redes móviles que importan los servicios on-line incluidos Facebook y Twitter, y el megamashup llamado Google, son monarcas de la Web desde hace varios años, hoy presentes de manera incisiva los modelos de comportamiento en el mercado simbólico del cine y la televisión, y en un corto periodo de tiempo han posicionado modelos de negocio que hasta hace unos años eran sólo posibles en teoría, y por primera vez generan utilidades a partir de la administración de bases de datos construidas a partir de la arquitectura colaborativa para los usuarios de Internet, lo cual garantiza una multiplataforma de publicidad y empuje de productos y servicios que acompañan al cibernauta en cada acción que lleva a cabo según sus hábitos de navegación y sus gustos personales.

Sirva esta vertiginosa revisión para situarnos en la actualidad en que se presenta una gran disparidad entre el valor potencial de la red y la real capacidad de acceso individual, cuando la banda ancha se convierte en un factor decisivo, y al mismo tiempo en un bien que se encarecen países como México, donde curiosamente vivimos un momento similar al entusiasmo de los primeros años de la WWW, ahora gracias a la explosión de la Web 2.0, que supuestamente traería de la mano la democratización definitiva de Internet, antes de que nos diéramos cuenta, en un par de años, los grandes corporativos mediáticos vieron una oportunidad de oro para montarse en una plataforma aparentemente idónea para sus intereses, en la lógica de los medios masivos, por no mencionar las “estrategias de redes sociales” de la comunicación social de los gobiernos, convertida en una válvula de escape más que en una comunicación interactiva con los ciudadanos.

Y a todo ello, ¿dónde quedó el proyecto social, libre y abierto, de la información y el conocimiento para todos? La brecha tecnológica se vuelve cultura, histórica, cuando se asimila un conocimiento en el momento en que comienza a ser obsoleto, como es la de por sí rezagada producción de contenidos y conocimientos nativos para consumirse on-line, pero que resultan incompatibles con la movilidad que hoy representa el uso de dispositivos personales móviles, iniciativas que resultan irrisorias comparadas con las millonarias inversiones en aplicaciones de uso comercial.

Sirva esta apretada síntesis para proponer una serie de reflexiones encaminadas al diálogo transdisciplinario

Si hay algo que caracteriza al mercado de las telecomunicaciones es que la velocidad de su desarrollo y expansión transforma a su paso modelos sociales, culturales y evidentemente la forma en que se informan y comunican las personas y cómo esa comunicación influye en su vida cotidiana, en sus comportamientos, desempeño académico y profesional y hasta sus hábitos, ocio y hábitos patológicos.

La antítesis del optimismo tecnológico que es parte indispensable del motor mercadotécnico de la industria tiene que ver con los números mismos que la sustentan y en el caso de México es más que emblemático, en vías de convertirse en un síndrome estructural, si se observa que el crecimiento de este segmento de la economía crece 20 por ciento en el país, frente a un raquítico PIB de menos de 3 por ciento, que se estima para cerrar 2011, pero no precisamente porque el sector sea ejemplo de dinamismo, porque este crecimiento desproporcionado se debe principalmente a la altísima concentración del sector, y las prácticas monopólicas que acaparan un mercado en expansión principalmente de la telefonía celular, que se ha convertido en un servicio de  primera necesidad ante los altísimos costos tarifarios y de instalación de telefonía fija. (2)

Los líderes del mercado en franca “guerra” por los usuarios de múltiples servicios que cada vez se distribuyen más a través de la telefonía móvil, sobrepasan con mucho la capacidad de los órganos reguladores del Estado, en este caso la Comisión Federal de Telecomunicaciones (COFETEL), durante años paralizada por los poderes económicos dominantes, y cuyo “activismo” reciente se politiza y los nuevos actores favorecidos por la convergencia, ponen un campo minado que indefectiblemente lleva a tribunales y que al final del día implica parálisis institucional a costa, como siempre, de los ciudadanos y los usuarios, que se ven sometidos a las políticas leoninas de las empresas en la contratación de servicios fetichizados en la mercadotecnia, como paradigma de velocidad “vertiginosa” y acceso “total”, siendo en realidad pocas opciones, de mala calidad, caros y plagados de abusos en la “letra chica”.

Un ejemplo reciente en el país es el del abusivo redondeo por minuto en la telefonía celular, que se impuso durante años a los usuarios, ahora escandaliza a los legisladores, curiosamente cuanto entran otros poderosos actores con gran apetito por este jugoso pastel que se llama triple play, y cuádruple play si se agregan las telecomunicaciones móviles multimedia de banda ancha, tan mítico como el tesoro de Moctezuma.

Aunque esta disparidad se asemeja a la situación de muchos otros países en el mundo, el caso mexicano reviste especial problemática y ofrece en el plazo inmediato particulares visos de urgencia (3).

En busca de un mapa claro de la problemática podemos partir de cuatro coordenadas transversales, que responden a fenómenos estructurales y coyunturales que lo componen:

1) El uso de las TIC como nuevo umbral-referente del acceso al conocimiento.

2) El derecho a la información en la era digital, y la legislación que rige en el país.

3) Concentración monopólica de la industria-mercados.

4) La indigencia y el analfabetismo digital.

Un eje transversal, que da una dimensionalidad particular al problema, es la inteligencia colectiva potencial inscrita en el acceso a la Web 2.0 y en particular en la plataforma móvil, que da al usuario no sólo acceso a la información mundial, sino capacidad de generar contenidos y opinión, y a la larga influir en las decisiones económicas y políticas.

A mediados de la presente década se propuso este concepto como una especie de “tierra prometida” para los cibernautas, y que nos proponemos analizar en las siguientes entregas, teniendo en cuenta que este segundo auge libertario en la WWW se base, principalmente, en el consumo de banda ancha.

NOTAS:

(1) Según Hamadun Touré, de la Unión internacional de telecomunicaciones (UIT), en el año 2000 la cantidad de personas que ocupaba un teléfono eran cercana a los 500 millones, lo que en el 2011 llegó a los más de 5 mil millones. A principios del año 2000 había en el mundo solamente 250 millones de usuarios de Internet, cifra que llegó a 2 mil millones de usuarios en 2011.

(2) La Encuesta en Hogares sobre Disponibilidad y uso de las Tecnologías de la Información reveló que a mayo de 2010, en el país 38.9 millones de personas son usuarios de una computadora y 32.8 millones tiene acceso a Internet. El Instituto Nacional de Estadística y Geografía (INEGI), informó que los usuarios de internet registraron un aumento del 20.6% respecto al 2009. En México existen 8.44 millones de hogares equipados con computadora, lo que representa un 29.8% del total de hogares en el país y significa un crecimiento de 13.2% con relación a 2009. INEGI informó que en cuanto a conectividad 6.3 millones de hogares cuentan con conexión a Internet, lo cual representa 22.2% del total en México, lo que implica un crecimiento del 22.9% respecto de 2009. http://www.inegi.org.mx/Sistemas/temasV2/Default.aspx?s=est&c=19007

(3) El promedio de suscripciones de banda ancha inalámbrica en los 34 países de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE) es de 41.6%, donde Corea ocupa el primer sitio con 89.9% y México el último con sólo 0.5%. Fuente: CN Expansión: http://www.cnnexpansion.com/tecnologia/2011/06/23/mexico-desconectado-de-la-banda-ancha

Music For Merce (1952–2009). La caja de los sueños

Posted in ARTE, CULTURA, MÚSICA with tags , , , , , on abril 29, 2011 by zewx

Alguien me regaló una joya, una caja con 10 CDs con la historia de una vida entregada al arte escénico en sinergia con el arte sonoro y la música. Music For Merce (1952–2009) (New World Records), es un poderoso homenaje a Merce Cunningham, uno de los coreógrafos más importantes de las últimas seis décadas. Su asociación colaborativa con John Cage más allá de lo proverbial, es una fuente de sabiduría emocional y creativa aún por descubrir, porque desgaja lo experimental en las coordenadas de espacio y tiempo para convertirlas en experiencias cotidianas polidimensionales.

Al revisar la lista de tracks, créditos (entre otros el propio Cage, Christian Wolff, David Tudor, Earle Brown, Bo Nilsson, Morton Feldman, Gordon Mumma, Toshi Ichiyanagi, David Behrman, Pauline Oliveros y muchísimos más), y una serie de ensayos y comentarios sobre la historia detrás de esta caja y bitácoras de trabajo, técnicas y metodologías para cada una de las piezas incluidas en estos diez discos. No puedo resistir la tentación de traducirlo y publicarlo por partes (son 50 páginas) porque será material valioso para consulta y referencia.

Pronto en M3gaNeura.

Nicho Aural: una apuesta decidida por lo experimental en música y arte sonoro y visual / Entrevista con Eric Namour

Posted in CULTURA, MÚSICA, SOFTWARE with tags , , , , , , , on marzo 14, 2011 by zewx

La primera impresión al conocer a Eric Namour y platicar con él es que estamos ante un emprendedor de optimismo que contagia, que puntualiza sus palabras con enfático ademán e inspira seguridad y dinamismo; parecería que hablamos con alguien que tiene todo preparado y bajo control, “estamos listos desde hace seis meses”, es lo primero que me dice.

A pesar de que lleva poco tiempo en México y no conoce a fondo a los públicos y los mecanismos de gestión institucional, encabeza con sensibilidad y experiencia este programa piloto, Nicho Aural (programa #1 / #2 / #3. Productor y promotor con intensa actividad en Europa, y en particular últimamente en Londres, se integró en el diseño de la programación primero en el festival Radar de ediciones anteriores, y ahora dentro de Aural, como un núcleo duro de experimentación sonora y visual en el seno del las actividades como parte del Festival de México FMX 2011.

Como lo dijo Eric sin ambages, se trata de una propuesta piloto, es decir, que de alguna manera está a prueba, y tendrá en esta primera edición de Aural, una importante oportunidad para analizar el modelo de curaduría, que no se limita a presentar personalidades destacadas en el la música experimental de estilo libre, la improvisación, la música experimental, el arte sonoro y el ruido, sino que también se enriquece con talleres, conferencias, diálogos en mesas redondas y proyecciones, que dan sentido integrado en un circuito que propone una destacada exposición de lenguajes distintos, intercambios y exploraciones, trabajos y trayectorias de variada procedencia.


Es entonces una apuesta por una curaduría por el riesgo, la exploración de una paleta tan amplia desde el paisaje sonoro, el collage analógico, el ruido desde los temperamentos creativos personales y la sinergia entre músicos y artistas que con gran fuerza propositiva participan en una serie de actos y encuentros únicos en su factura y originalidad.

La propuesta tiene una solidez incuestionable que van de la escuela británica de Evan Parker y John Edwards, el virtuosismo posmoderno del percusionista Chris Corsano, la chamanería sonora-zen de un Germán Bringas en la improvisación y free jazz (director de Jazzorca Café y Jazzorca Records); Manrico Montero, de Mandorla Records, ambos mexicanos de distintas generaciones y profundidades temperamentales, que comparten cartel con Greg Kowlsky, Kan Mikami, Alan Licht, los también mexicanos Juanjosé Rivas y Mauricio Valdés, Mattin, de España, entre otros, con un multi-jam tremendo de clausura el domingo 20 de marzo. (Ver programación e información completa del Nicho Aural).

No puede eludirse sin embargo la realidad concreta en que se propone la producción de este tipo de experiencias para los públicos seguidores y nuevas generaciones de escuchas que se acercan, y enseña en primera instancia, que el financiamiento puede ser lo más complicado, y lo ha sido durante muchos años en México para este nicho de manifestaciones que cuentan con una importante plataforma de reconocimiento y consumo a nivel internacional pero pocos presupuestos, que tarde o temprano condicionan la amplitud de la producción, situación que obliga a considerar son seriedad si pueden o no ser gratuitos los conciertos y presentaciones y, aunque es parte de otro tema, es claro que el valor que la audiencia confiere a estos festivales debe repercutir en factores tan importantes como la propia calidad de la curaduría como es el caso del Nicho Aural, el financiamiento de una plataforma estable y amplia de artistas talleristas y conferenciantes, hasta la remuneración justa de los artistas extranjeros y nacionales y, por qué no, subproductos como dvds, talleres permanentes, etcétera.

La falta de un apoyo institucional consistente y más comprometido en distintas competencias (diplomáticas, culturales, de políticas públicas), condiciona en parte el criterio de la curaduría para la contratación de talento de Europa y Asia que en algunos casos puede resultar materialmente incosteable. El éxito probable de este ejercicio de experimentación en la propuesta misma, con un público heterogéneo que si bien es limitado, es un nicho importante de varias generaciones, sensible y bien informado, que dará sin duda el impulso y peso a futuras producciones y al mismo tiempo contribuir al reconocimiento e inclusión del talento nacional y sudamericano.